Aunque se había anticipado que «inmediatamente» después de culminada la primera etapa del nuevo Hospital Nodal de Alta Complejidad se llamaría a licitación para terminarlo, las complicaciones económicas postergaron el llamado. Sin embargo, para Rosario y Santa Fe siguen licitándose obras multimillonarias.
En junio de este año se terminaron las obras correspondientes a la primera etapa del Hospital de Alta Complejidad del Nodo Rafaela, que se ejecuta en el barrio Los Alerces, sobre Bv. Lehmann. Para entonces se especulaba con un inmediato llamado a licitación, de acuerdo a lo que el gobernador Miguel Lifschitz había anunciado oportunamente, para construir las siguientes fases el Hospital y poder terminarlo, al menos en su parte civil, en 2020.
Sin embargo, las complicaciones generadas por la devaluación, la falta de precios y las dificultades para elaborar presupuestos y obtener cotizaciones razonables conspiraron contar esas intenciones. En julio, cuando la obra de la primera etapa recién se había terminado de finalizar, el ministro de Obras Públicas, Pedro Morini, encabezó una recorrida junto al intendente Castellano. En ese momento Morini anunció que estaba finalizándose la elaboración de los pliegos para la obra restante, ya que la decisión del gobernador Lifschitz era que se pueda ejecutar lo antes posible.
En las declaraciones que hizo en esa oportunidad, Morini había anticipado que «en setiembre estimamos que estaremos licitando la etapa final que tiene que ver con los cerramientos, divisorios, etc. Nos tiene preocupados el comportamiento del dólar, ya que hay materiales que deben ser importados». Las estimaciones de Morini resultaron ser demasiado optimistas.
Es comprensible el argumento de que resulta difícil presupuestar una obra tan compleja como es la finalización de un Hospital de esta envergadura en un momento en que las empresas no cotizan porque no saben cómo será la evolución de la economía en los próximos meses y donde no se puede hacer ningún cálculo serio sobre el costo financiero. Con tasas por encima del 60%, inviables para cualquier actividad productiva; y con los plazos que maneja el Estado antes de adjudicar obras de este tipo y de pagar los anticipos de obra o las certificaciones de trabajos realizados, se entiende que la licitación esté postergada.
Sin embargo, en el calendario de licitaciones abiertas por la Provincia figuran obras tanto o más complejas que la del Hospital rafaelino, y con montos multimillonarios. Por ejemplo, hace pocos días se abrieron las ofertas para la ejecución de la segunda etapa del acueducto Gran Rosario, con un presupuesto de 1.785 millones de pesos, que en principio saldrán directamente de los fondos de la Provincia, sin necesidad de pedir empréstitos al extranjero, como sucedió con el Acueducto Desvío Arijón-Rafaela. Y solo en la remodelación integral de la avenida Jorge Newbery, también de Rosario, invertirá otros 290 millones en una licitación que se abrirá el 6 de diciembre. Es más del doble de lo que la Provincia está invirtiendo en el entubado del Canal Norte rafaelino, la obra más importante en ejecución actualmente en la ciudad. Y es casi lo mismo que presupuestó para bachear todas las rutas del norte provincial, en una convocatoria de ofertas que se abrirá el 29 de este mes, por 300 millones de pesos.
Para la capital provincial, en tanto, la Provincia licitó el 6 de noviembre la ejecución de una nueva estación policial, con un presupuesto superior a los 218 millones de pesos. Y el 20 de diciembre abrirá otra megalicitación, en este caso para la ampliación de la planta potabilizadora de agua de Santa Fe, por un total de más de 1.500 millones de pesos.
Estos datos son reveladores de que licitaciones se están haciendo y en forma casi normal, pese a las difíciles condiciones del país, aunque está claro que los esfuerzos están centralizados en las dos principales ciudades de la Provincia.



