Fue el domingo desde las 10. «Virtud y prudencia» le pidió el Arzobispo Monseñor José María Arancedo al nuevo Párroco de la Natividad de la Santísima Virgen, padre Axel Arguinchona y que sea «simplemente un pastor». Y hasta tuvo como unionista, la lucidez de hacerle una broma «sabemos que es del otro lado, pero bueno» por su amor excluyente por Colón de Santa Fe.
Llamó a una oración por el Padre Luis tras valorar su tarea pastoral en la ciudad.
Saludó la presencia de la intendente Ana María Meiners, de miembros de su gabinete y del senador Rubén Pirola.
Entre los fieles se encontraba la Fiscal de Esperanza, Dra. Clelia Trossero.
Los padres Verbitas y de la Parroquia Sagrado Corazón asistieron a la concelebración de la Eucaristía.
Había en la sagrada ceremonia de asunción del Padre Axel catequistas, diáconos y servidores de la Iglesia, entre ellos «Fito», el decano de ellos en Santa Fe.
También los dos jóvenes esperancinos que ingresaron al seminario para formarse para ser sacerdotes.
Medios de prensa santafesinos y locales poblaron la basílica y fue normal ver durante la larga ceremonia los ojos en lágrimas de los fieles de la Parroquia La Merced donde sirvió el nuevo Párroco de la Basílica Natividad, quien estará en la ciudad por seis años.
La Basílica estaba colmada de fieles, que incluso participaron desde el exterior de la puerta del templo de la Virgen de la Natividad.
El Arzobispo llamó a los fieles cristianos católicos de Esperanza a ser «una comunidad orante, de caridad y misionera» ante una multitud de fieles que entre lágrimas y sonrisas recibía este cambio -no exento su razón traumática- con una actitud valiente del Arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, tan lejos de tiempos muy oscuros que se vivieron tan cerca.
En todo hombre hay miseria. La santidad depende de cómo el hombre se para frente a ella. Un Arzobispo con coraje cristiano y un Párroco generoso en su amor a Dios y a la gente, nunca dejarán de ser una bendición.



