Los obispos piden que el cambio de autoridades no sea convierta en una crisis. Los pedidos están contenidos en el documento «Las elecciones, exigencia de compromiso ciudadano» que fue emitido este mediodía por la Conferencia Episcopal.
La Iglesia reclamó hoy a los candidatos presidenciales que ofrezcan sus propuestas electorales sin incurrir en agresiones y exigió crecer en madurez para que el cambio de autoridades «no signifique una crisis, sino una alternativa normal de la vida democrática».
«Que se traten con respeto y cordialidad por cuanto no son enemigos, sino adversarios circunstanciales que puedan continuar dialogando y trabajando juntos para el bien común, al día siguiente de la elección. No pedimos un imposible», subrayó.
La Conferencia Episcopal Argentina, que preside monseñor José María Arancedo, presentó el documento «Las elecciones, exigencia de compromiso ciudadano» al término de la 170 reunión de la comisión permanente del organismo eclesiástico.
Allí sostiene que el año electoral no debería «encender violencias o generar enfrentamientos irreductibles» sino «ser ocasión para un sano ejercicio de las libertades políticas y civiles», y exhortó a que la selección de candidatos no sea el «resultado del marketing».
«Las elecciones periódicas y la alternancia en el ejercicio de las funciones de gobierno son elementos normales y al mismo tiempo indispensables de la vida republicana. Como tales, no habrían de encender violencias o generar enfrentamientos irreductibles, sino ser ocasión para un sano ejercicio de las libertades políticas y civiles», comienza el texto.
En ese marco, los obispos plantean que los comicios deberían ser «una oportunidad para fortalecer un mayor compromiso de todos los ciudadanos con lo público», así como una «preciosa oportunidad para un debate cívico acerca del presente y del futuro que deseamos para la Argentina».
Asimismo, en el documento, invitaron a los candidatos a ofrecer sus propuestas «sin incurrir en agresiones» y tratándose con «respeto y cordialidad por cuanto no son enemigos, sino adversarios circunstanciales».
En otro tramo de la declaración, la Iglesia exhortó a los ciudadanos a un «ejercicio de elección responsable, donde se evalúe a los candidatos no por su imagen mediática» y que la elección en todos los niveles no sea el «resultado del marketing».
Los obispos recomendaron tener en cuenta la «honestidad e integridad» de los postulantes, y recordaron que Argentina «ha conocido gobernantes que no usaron la función pública como una ocasión para su enriquecimiento personal o el beneficio de sus amigos, sino como un verdadero servicio, aún a costa de su propio patrimonio».
También propusieron tener en cuenta la «capacidad y la idoneidad para la función», «las propuestas y las ideas» así como la «voluntad y capacidad de diálogo» de los postulantes, y consideraron «indispensable» que se organicen debates «serios y a fondo, donde se puedan confrontar propuestas y proyectos».
Los obispos señalaron además la necesidad de «acordar entre los distintos partidos y sectores sociales políticas de Estado que se desarrollen más allá de los cambios de gobierno», para lograr que las «legítimas iniciativas que cada nuevo candidato proponga implementar, no signifiquen hacer tierra arrasada y abandonar todo lo hecho hasta ese momento».
Entre los objetivos que deberían ser compartidos por todos los candidatos, la Iglesia mencionó «la superación de la marginación y la pobreza extrema, la desnutrición infantil, la generación de fuentes de trabajo, el respeto de los derechos humanos y la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, el fortalecimiento de una educación inclusiva y de calidad; la lucha contra el narcotráfico y la trata de personas».


