Los vecinos se sorprendieron con la situación, pero al ver movimientos extraños no se animaron a intervenir porque vieron que se trataba de un robo.
Lejos de frenar su accionar, los delincuentes se bajaron de vehículo, tomaron un bolso con el dinero robado y salieron corriendo. Hicieron una cuadra hasta Boneo donde a punta de pistola amenazaron al conductor de una camioneta -un hombre que realizaba trabajos de refrigeración en la zona- para que los llevara hasta Azcuénaga y San Lorenzo, donde finalmente los ladrones se dieron a la fuga con el botín.


