Otro punto crítico fue la revisión del patio trasero de la comisaría. Se encontró que las puertas de acceso no cerraban correctamente: una de ellas no tenía llave y la otra tenía una cerradura rota. Además, la zona del patio presentaba una maleza alta, lo que evidenciaba descuido y falta de mantenimiento, así como una ausencia de tapiales, lo que facilitaba el tránsito desde y hacia propiedades vecinas.
Las armas sustraídas, identificadas con los números de serie 49041 y 49653, aún no han sido localizadas. La fiscal Florit ordenó una investigación profunda para esclarecer las circunstancias del robo y determinar responsabilidades.
En tanto el personal de la comisaría quedó bajo sospecha, ya que el caso deja en evidencia serias falencias en la seguridad de una institución. En este sentido trascendió que tres empleados policiales fueron pasados a disponibilidad, con sumario administrativo, según confirmaron fuentes del Ministerio de Seguridad de la provincia.
Asimismo, intervino la Subsecretaría de Control, a través de Asuntos Internos; y la investigación quedó a cargo del fiscal Mauro Menéndez.
El robo de estas armas automáticas genera preocupación no solo por el valor del armamento, sino por el peligro que su circulación ilegal representa para la seguridad en la zona y en la provincia.

