Tras una operación de inteligencia que demandó meses de trabajo coordinado entre fuerzas provinciales, este lunes fue capturado Mauricio “Mauri” Ayala, un nombre clave en el mapa criminal del narcotráfico rosarino. El detenido, de alta peligrosidad, era buscado desde marzo de 2024 por su presunta participación en una serie de ataques armados en Rosario y por una causa abierta en el fuero federal.
Ayala fue detenido en una localidad cercana a Rosario durante un operativo de precisión que involucró a la Central de Inteligencia de Operaciones Especiales de la Provincia y las Tropas de Operaciones Especiales (TOE), bajo la órbita del Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe. La captura representa un golpe estratégico contra una estructura narco que opera en la zona oeste de Rosario, una de las más castigadas por la violencia armada en los últimos años.
Según confirmaron fuentes oficiales, Ayala forma parte del esquema delictivo liderado por Matías Gazzani, hoy prófugo y sindicado como cabecilla de la organización conocida como “La Banda de los Menores”, un grupo delictivo que ganó notoriedad por su uso sistemático de adolescentes como ejecutores de crímenes. Ayala habría estado a cargo de la comercialización de drogas en Villa Urquiza, un barrio periférico donde la violencia narco ha dejado una estela persistente de amenazas, extorsiones y balaceras.
La detención se logró luego de un trabajo de seguimiento a varios vehículos asociados a su entorno. Cuando los agentes confirmaron su presencia en uno de los domicilios identificados por la investigación, se montó un cerco que permitió confirmar su identidad y detenerlo sin enfrentamientos.
Ayala no es ajeno al sistema judicial: ya había cumplido una condena de 5 años y 4 meses por tentativa de homicidio agravado por uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de guerra. Su nombre también apareció en las investigaciones vinculadas a “la Mafilia”, otra célula narco con fuerte presencia territorial y nexos con bandas emergentes de Rosario.
El actual expediente también lo vincula con dos puntos de venta de drogas que fueron demolidos este año en el marco de la Ley de Microtráfico, una normativa provincial que permite intervenir directamente en estructuras locales de narcomenudeo. Las propiedades, ubicadas en Riobamba al 5000 y 5500, habrían sido operadas por su organización.
La captura de Ayala representa un avance concreto en un tablero complejo: el de una Rosario atravesada por lógicas delictivas cada vez más fragmentadas, violentas y sofisticadas. Aunque desde el gobierno provincial destacan el resultado como un ejemplo de eficiencia operativa, el caso también reabre el debate sobre la sostenibilidad de las políticas de seguridad, la necesidad de inteligencia criminal articulada con la justicia y la urgencia de respuestas estructurales frente al avance del crimen organizado en entornos urbanos vulnerables.

