La consigna resurgió pasadas las cuatro de la tarde, cuando una marea de banderas celestes y blancas cubrió la plaza y las diagonales porteñas. Bajo un cielo opaco y con el eco de bombos lejanos, miles de militantes —desde La Cámpora hasta históricos sindicatos barriales— confluyeron frente a la Casa Rosada para respaldar a Cristina Fernández de Kirchner, luego de que la Corte Suprema desestimara un recurso clave en la causa Vialidad. No hubo escenario ni oradores: la voz de la ex-presidenta llegó grabada y amplificada: “Vamos a volver”. La frase terminó de sellar una unidad peronista que llevaba años rumiando su regreso.
El pulso de la militancia
“Fue una marcha multitudinaria que se replicó en cada rincón del país”, describe Florencia Carignano, diputada nacional por Santa Fe (UxP), en diálogo exclusivo con La Nueva Nueve. “Después de lo de ayer, ya no quedan dudas: Cristina conduce al Partido Justicialista y se consolida como la principal opositora”.
La movilización tuvo réplicas potentes en Rosario, Córdoba, Santa Fe capital y decenas de ciudades intermedias. Desde los balcones del microcentro porteño, comerciantes hablaban de la columna “más larga desde la década del kirchnerismo”. En Rosario, la concentración frente al Monumento a la Bandera bloqueó el tránsito vespertino; en Córdoba, las columnas partieron desde barrio Alberdi y la Cañada.
“Esto fue el inicio”
Carignano reconoce que la militancia venía golpeada. “Hacía mucho tiempo que no se veían tantas ganas de salir a militar, de querer cambiar las cosas. El peronismo estaba desanimado, desunido; lo de ayer fue una inyección de energía”. Para la legisladora, la demostración de fuerza marca un punto de inflexión: “A partir de ahora hay que hacer acciones concretas, cada uno desde su lugar”.
La lectura política
La diputada santafesina no separa la condena de Cristina del clima económico y del poder real: “La justicia independiente no existe. Esto fue un acto aleccionador: ojo con lo que deciden, ojo con tocar la riqueza concentrada”. E incluso lanza un aviso al presidente Javier Milei: “Hoy es Cristina; mañana puede ser Milei. Acá manda el poder económico”.
En la Casa Rosada, la respuesta fue escueta. Voceros deslizaron que la movilización “no superó las 50 000 personas”, cifra cuestionada por registros aéreos que mostraron una plaza colmada y dos diagonales saturadas de columnas gremiales.
Quién lidera —y hacia dónde
“Los liderazgos los da la gente”, sostiene Carignano. “Ayer estaban todos: dirigentes, militantes, agrupaciones. Todos escuchando a Cristina. Nadie puede discutir ese rol”. De fondo, la discusión peronista sobre candidaturas posteriores a 2023 parece haberse saldado, al menos por ahora, en torno a la figura que la militancia vuelve a ungir.
El cierre de la diputada
“Hace tanto tiempo vienen diciendo que es el fin del peronismo, y el peronismo siempre vuelve”, remata Carignano. “Cuando las cosas marchan mal, la gente recuerda: yo siempre viví mejor con el peronismo”.
Lo que sigue
Para las principales organizaciones convocantes, la marcha de Plaza de Mayo fue “la primera estación de un calendario de movilizaciones” destinado a visibilizar lo que describen como la proscripción de Cristina y la intromisión de poderes corporativos en la justicia. Las próximas semanas se anuncian plenarios en La Plata, Rosario y Resistencia. Por lo pronto, una idea vuelve a gravitar sobre la escena política argentina: la certeza, repetida casi como mantra en cada cántico, de que el peronismo —al menos en la calle— nunca terminó de irse


