SANTA FE — En octubre, el Teatro Municipal 1° de Mayo cumple 120 años. Y lo hará con las obras de restauración en marcha. Este martes, la provincia, el municipio y el Concejo firmaron el convenio que garantiza la reactivación del proyecto, que había quedado suspendido en diciembre pasado con un 55 % de avance. El gobernador Maximiliano Pullaro dispuso destinar más de $484 millones para completar la puesta en valor del histórico edificio. El anuncio fue acompañado por una escena poco habitual: todas las autoridades políticas —oficialistas y opositoras— compartiendo micrófono en defensa de una obra pública cultural.
La presidenta del Concejo, Adriana “Chuchi” Molina, fue una de las principales gestoras del acuerdo. “Valoramos mucho la decisión del gobernador de financiar los trabajos. Esta inversión es imposible de afrontar con fondos municipales. El Teatro 1° de Mayo es parte de nuestra identidad”, señaló.
Una obra que es también un símbolo
El plan de restauración incluye tareas sobre la fachada, el foyer, cubiertas impermeabilizadas y renovación del equipamiento técnico. El financiamiento —que será desembolsado en tres cuotas— permitirá completar lo que había quedado inconcluso tras el cambio de gestión en diciembre de 2023.
“En esta ciudad, donde muchas veces lo urgente desplaza lo importante, recuperar el teatro es una decisión política que dice algo más: que la cultura también necesita infraestructura, planificación y recursos”, expresó el intendente Juan Pablo Poletti, durante la conferencia de prensa.
Además de Molina y Poletti, participaron del anuncio Marcelo Mántaras, subsecretario de Planificación Estratégica del Ministerio de Obras Públicas, y Luciana Ceresola, secretaria de Cultura de la ciudad. Fue una puesta en común que expuso un consenso político poco frecuente: restaurar el teatro no es una prioridad de gestión. Es una prioridad de ciudad.
Más que ladrillos: una inversión en comunidad
La recuperación del Teatro Municipal forma parte de un paquete más amplio de obras provinciales en marcha en la capital, entre ellas, la construcción del puente Santa Fe – Santo Tomé, la renovación de la cloaca máxima y la modernización de cañerías centenarias. Pero el caso del teatro tiene un peso simbólico particular. Inaugurado en 1905, declarado Monumento Histórico Nacional, el edificio no solo es una sala de espectáculos: es una pieza de memoria colectiva.
En febrero, Molina había mantenido una reunión con el ministro Lisandro Enrico para insistir en la necesidad de retomar los trabajos. La gestión prosperó, y hoy el acuerdo se traduce en números concretos: $484.210.813,71 para que el teatro vuelva a estar en condiciones antes de su aniversario.
La cultura también es infraestructura
En tiempos donde la obra pública se discute en clave de ajuste, el caso del Teatro 1° de Mayo ofrece otra lectura: la inversión estatal también puede ser una forma de cuidar lo que nos define. No se trata solo de restaurar paredes o cambiar equipos. Se trata de sostener el espacio donde una comunidad se reúne, se representa, se emociona.
El telón volverá a levantarse. Y con él, la certeza de que lo público —cuando se gestiona con acuerdo y propósito— puede volver a ser escenario.


