El disparo que atravesó el pie de un hombre en barrio Loyola volvió a exponer la fragilidad de la seguridad en sectores densamente poblados de la ciudad. El ataque ocurrió poco después del mediodía, en la esquina de Hugo Wast y Cafferata, un punto de circulación constante donde coincidían vecinos, comercios y transporte.
La víctima fue asistida por transeúntes hasta la llegada de la policía y el servicio de emergencias, que lo trasladó al Hospital Iturraspe. Según pudo reconstruir el personal investigador, el hombre relató que un automóvil negro se detuvo a su lado y que uno de sus ocupantes descendió para efectuar el disparo. No aportó más detalles sobre el motivo del ataque.
El episodio activó un circuito de investigación que hoy depende en buena parte del registro de cámaras públicas y privadas ubicadas en la zona. La fiscalía busca identificar el vehículo y reconstruir la secuencia en un radio donde confluyen avenidas, paradas de colectivos y comercios, lo que aumenta las chances de obtener imágenes útiles.
El caso se inscribe en una secuencia de hechos violentos que presionan sobre la agenda de seguridad de la capital. La aparición de ataques a plena luz del día, en puntos con alto tránsito de vecinos, obliga a revisar cómo se distribuye la presencia estatal en zonas críticas y qué capacidad real tiene el sistema de monitoreo para anticipar y esclarecer estos hechos.


