En 10 segundos:
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Qué pasó: comenzó un ciclo de capacitación para guardavidas con incorporación de DEA y oxigenoterapia.
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Qué cambia desde hoy: las embarcaciones de rescate cuentan con equipamiento para emergencias cardíacas.
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A quién le pega: a quienes utilizan las playas de la Costanera Este y al operativo de seguridad.
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Qué mirar ahora: extensión de la formación al resto del cuerpo de guardavidas y ampliación del equipamiento.
La escena es concreta y ocurre lejos de los anuncios grandilocuentes: una embarcación de rescate equipada con un Desfibrilador Externo Automático y elementos de manejo de la vía aérea comienza a operar en la Costanera Este. Detrás de ese gesto técnico hay una decisión política y sanitaria que busca reducir tiempos críticos ante emergencias cardíacas en uno de los espacios públicos más concurridos del verano santafesino.
La Municipalidad de Santa Fe puso en marcha un ciclo de capacitaciones destinado al cuerpo de guardavidas que presta servicios en las playas del este de la ciudad. La iniciativa se desarrolla en articulación con el Colegio de Médicos de la Provincia de Santa Fe, primera circunscripción, y el Sindicato Único de Guardavidas y Afines de la República Argentina. El objetivo es fortalecer el proyecto de ciudad cardioprotegida y elevar el estándar de respuesta ante situaciones de riesgo vital en el ámbito costero.
La primera jornada marcó un punto de inflexión operativo. El sindicato puso a disposición del cuerpo de guardavidas un DEA y equipamiento específico para el manejo de la vía aérea, dispositivos que quedarán instalados de manera permanente en las embarcaciones de seguridad. Con esa incorporación, Santa Fe se posiciona entre las primeras ciudades del país en contar con este tipo de tecnología integrada a los operativos de playa.
Desde el área de Salud municipal subrayan que el valor del programa no reside solo en el equipamiento, sino en el conocimiento asociado a su uso. La subsecretaria Lorena Massari explicó que la capacitación se desarrolla a través de un convenio con SUGARA para garantizar que quienes estén a cargo de estos dispositivos cuenten con formación actualizada. En ese sentido, remarcó que se trata de una instancia superadora, ya que incorpora contenidos específicos de manejo de la vía aérea, una práctica que no formaba parte del entrenamiento habitual del cuerpo en este contexto.
El enfoque elegido parte de una premisa clara: en una emergencia cardíaca, cada minuto cuenta. La posibilidad de iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar y utilizar un DEA antes de la llegada de una ambulancia puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Por eso, la estrategia combina capacitación teórica, entrenamiento práctico y disponibilidad real del equipamiento en el lugar donde ocurren los hechos.
La formación está organizada en cuatro jornadas, con encuentros programados para el 20, 22, 24 y 27 de enero, en el horario de 7 a 9. El dictado está a cargo de profesionales del Colegio de Médicos y docentes de la Escuela de Guardavidas. Al finalizar el ciclo, los participantes recibirán una certificación oficial que avala los conocimientos adquiridos en reanimación cardiopulmonar, uso de DEA y manejo avanzado de la vía aérea.
Para el Colegio de Médicos, la iniciativa representa un paso concreto en la construcción de una red de respuesta temprana ante eventos cardíacos. El doctor Horacio Locatelli, integrante de la Mesa de Capacitación de la entidad, señaló que el curso apunta a integrar teoría y práctica para lograr procedimientos efectivos en situaciones reales. La lógica es preventiva y realista: la expectativa es no tener que usar nunca el equipamiento, pero estar preparados para hacerlo cuando sea necesario.
Desde el operativo de guardavidas, la lectura es similar pero con un acento operativo. Juan Aquino, coordinador general del servicio, destacó que la incorporación del DEA y la oxigenoterapia en las embarcaciones coloca a Santa Fe a la vanguardia a nivel nacional. El primer curso alcanza a veinte guardavidas y timoneles del sector este, sobre un total de ciento doce efectivos. La idea es extender progresivamente la capacitación a todo el cuerpo, en paralelo con la incorporación de nuevos equipos.
La Escuela de Guardavidas aporta otra dimensión al proceso. Para sus instructores, la capacitación permite reforzar la cadena de supervivencia y actualizar prácticas que, aunque forman parte de la formación básica, requieren entrenamiento continuo. Alfredo Rossi, instructor de la escuela, señaló que el objetivo es que los guardavidas puedan rememorar y aplicar con solvencia los conocimientos de RCP, ahora potenciados por la disponibilidad de tecnología específica.
El trasfondo de la iniciativa es una definición de política pública que trasciende la temporada. Convertir a Santa Fe en una ciudad cardioprotegida implica pensar la prevención y la respuesta sanitaria en clave territorial, con dispositivos accesibles y personal capacitado en espacios de alta circulación. Las playas urbanas, con su concentración de personas y su dinámica particular, son un escenario clave para ese enfoque.
La experiencia que se inicia en la Costanera Este funciona como prueba piloto y como mensaje. La combinación de Estado municipal, organizaciones profesionales y representación sindical muestra un esquema de cooperación que busca resultados concretos. En un contexto donde las emergencias no avisan, la preparación se vuelve una forma silenciosa pero efectiva de cuidado colectivo.


