En 10 segundos
● Qué pasó: se hizo una nueva edición del Gran Baile de Campo en Avellaneda Oeste.
● Dónde: Club Atlético Mandiyú.
● Quiénes estuvieron: autoridades locales y legisladores del norte provincial.
● Por qué importa: estas fiestas sostienen trama social, recaudación para clubes y volumen político en territorio.
En Avellaneda Oeste, el aniversario de la ciudad se celebra con una liturgia conocida: club, comida, música y vecinos que vuelven a verse. El Gran Baile de Campo en el Club Atlético Mandiyú cumplió otra edición y ratificó algo que en el norte se entiende rápido: las tradiciones no son decorado, son infraestructura social.
La presencia de la intendenta interina Natalia Galotti —en nombre del intendente @gonzalobraidot— y de los legisladores @dioniscarpin y @chachomarcon marcó el tono institucional de la noche, recibidos por la conducción del club. No fue un acto formal: fue una escena de territorio, con el club como anfitrión y la política midiendo pulso real, sin tarima.
El dato logístico también cuenta: más de 600 kilos de carne vendidos, más puestos y más movimiento. En tiempos donde cada institución pelea por sostener actividad, la recaudación de una noche así es gestión concreta para un club y, a la vez, un mensaje de comunidad activa.
El chamamé, protagonista de la pista, hizo el resto. Avellaneda celebró su 147° aniversario con una postal simple y efectiva: cuando el barrio se organiza alrededor de sus instituciones, la ciudad se fortalece desde abajo, con identidad y con continuidad.


