Marixa Balli y el cierre de Xurama en Flores: “Nunca vivimos una situación tan difícil”

En 10 segundos

  • Quién: Marixa Balli.

  • Qué pasó: cerró los locales de su marca Xurama en Flores.

  • Por qué: suba de costos, inestabilidad de insumos y caída del consumo.

  • Dónde lo contó: en LAM.

  • Contexto: crisis del comercio minorista y del calzado nacional.

En medio de su regreso a la televisión con MasterChef Celebrity, Marixa Balli atraviesa un escenario opuesto en el plano empresarial. La histórica exvedette confirmó el cierre de los locales de Xurama, su marca de calzado e indumentaria con casi veinte años de presencia en el barrio porteño de Flores, y describió el momento como el más complejo que le tocó vivir.

En una entrevista en LAM (América TV), Balli habló sin rodeos del desgaste que implicó sostener el negocio en el actual contexto económico. “No es momento”, resumió, al explicar que la inestabilidad de los precios y las demoras en la entrega de insumos volvieron inviable la producción. Según relató, un zapato podía quedar frenado durante semanas por la falta de una base o un material clave.

Xurama nació en 2005 y logró consolidarse como una referencia en el circuito comercial de Flores, un polo histórico del calzado y la indumentaria. A lo largo de los años, la marca atravesó distintas crisis, aumentos de alquiler y cambios en el consumo. Sin embargo, Balli remarcó que el punto de quiebre estuvo en la combinación de costos imprevisibles y renovaciones contractuales cada vez más onerosas. “No es tanto el alquiler, es la renovación. Ese dinero ya lo perdés de entrada”, explicó.

La empresaria también puso el foco en la situación de sus propios proveedores. Fábricas que trabajan para grandes marcas, según contó, redujeron personal o cerraron directamente. “Nunca vi a mis fabricantes tan deprimidos”, dijo, y agregó que el rubro del calzado tiene particularidades que lo vuelven más frágil: tiempos largos de producción, dependencia de múltiples insumos y una demanda que se retrae rápidamente cuando cae el poder adquisitivo.

En ese diagnóstico, Balli amplió la mirada más allá de su caso personal. Habló de un barrio de Flores con persianas bajas y locales vacíos, y de colegas que toman decisiones similares. “La gente está priorizando el colegio, la comida, la salud. El calzado no es una prioridad”, señaló, al describir un consumo cada vez más defensivo.

El cierre de los locales no implica un final inmediato del proyecto. Balli se mudó a un espacio más pequeño para liquidar el stock restante y cerrar el ciclo con orden. A futuro, anticipó que evalúa cambiar de rubro y explorar opciones vinculadas al hogar o la decoración, lejos del calzado y el textil. “A mí me gusta fabricar, no quiero traer todo importado”, aclaró, marcando distancia con un modelo que, a su entender, también profundiza la crisis del sector nacional frente al ingreso de productos de Brasil y China.

El relato tuvo un tono particularmente emotivo cuando recordó la “ochava”, el local emblemático de Xurama en Flores. “Cuando se venció el contrato, lo vacié en dos días”, contó, como síntesis de una decisión tomada con rapidez pero después de años de desgaste.

El testimonio de Marixa Balli expone algo más que el cierre de una marca conocida: pone en escena las dificultades estructurales del comercio minorista, la industria del calzado y la producción local en un contexto de inflación, caída del consumo y reglas de juego inestables. Una postal que excede lo personal y se repite, con distintos nombres, en muchos barrios comerciales del país.

 

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