En 10 segundos:
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Qué pasó: Nación y provincias anticipan cambios fiscales para 2026.
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Qué cambia desde hoy: Se redefine el equilibrio entre recaudación y actividad.
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A quién le pega: Consumidores, pymes y gobiernos locales.
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Qué mirar ahora: Impuestos, coparticipación y sostenibilidad.
Santa Fe, 2 de febrero de 2026.
La política fiscal dejó de ser técnica para convertirse en experiencia cotidiana. Se siente en precios, costos y servicios. Las decisiones que vienen no son neutras: ordenan ganadores y perdedores.
El discurso oficial insiste en el equilibrio fiscal. El problema aparece cuando el ajuste se apoya en impuestos distorsivos o postergación de inversiones clave. Ahí la política fiscal deja de estabilizar y empieza a frenar.
Para Santa Fe, la discusión es sensible. La estructura productiva provincial depende de márgenes estrechos. Cada modificación tributaria impacta en empleo, inversión y competitividad.
Las provincias observan la relación con Nación. La previsibilidad permite planificar; la inestabilidad obliga a administrar urgencias. La coordinación fiscal vuelve a ser un activo político.
El sector productivo pide reglas claras. No ausencia de impuestos, sino estabilidad. Cuando la presión es errática, la inversión se retrae.
El consumidor percibe la política fiscal en precios y tarifas. La legitimidad depende de resultados visibles. Sin ellos, el consenso se erosiona.
Lo que viene exige menos consigna y más coherencia. La política fiscal necesita integrarse a una estrategia de desarrollo real.


