En 10 segundos:
Qué pasó: una investigadora del Conicet fue asesinada en su vivienda y el principal sospechoso es su pareja
Qué cambia desde hoy: el hecho escala a nivel institucional con duelo y pronunciamientos públicos
A quién le pega: a la comunidad científica, universitaria y al entorno social de la víctima
Qué mirar ahora: cómo avanza la investigación y qué respuestas institucionales se sostienen
Santa Fe, 4 de abril de 2026. El impacto se volvió visible en cuestión de horas.
El asesinato de Silvina Rosa Drago, bioquímica, docente e investigadora del sistema científico, generó una reacción que desbordó el hecho policial y se instaló en la comunidad académica de la ciudad.
El Conicet Santa Fe decretó un día de duelo. La medida condensó el clima que ya circulaba entre colegas, espacios de investigación y ámbitos universitarios donde la víctima tenía presencia sostenida.
Las despedidas en redes mostraron un rasgo común: una figura reconocida dentro de su entorno profesional. Compañeras de trabajo, docentes y personas que compartieron su formación reconstruyeron una trayectoria ligada a la Universidad Nacional del Litoral y al Instituto de Tecnología de los Alimentos.
Ese reconocimiento le da otra escala al caso. La escena deja de ser solo un hecho policial para convertirse en una pérdida que afecta a una comunidad organizada.
La secuencia del hecho está en manos de la Justicia. La víctima fue hallada en su vivienda con múltiples disparos y su pareja apareció sin vida en el mismo domicilio. La investigación quedó a cargo de la Unidad Especial de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación.
Ese marco delimita lo que se sabe. Lo que todavía se procesa es el impacto.
Porque el caso introduce una dimensión que atraviesa espacios de trabajo, vínculos profesionales y ámbitos educativos que ahora enfrentan una ausencia concreta.
En ese punto aparece la verdadera consecuencia: una comunidad que pasa del reconocimiento a la despedida en un mismo movimiento.

