Don Ricardo…cien años no son nada

Cuando tenemos la suerte de entrevistar a una persona que casi alcanza el siglo de vida, no existe el calificativo adecuado para describir la sensación que nos genera oír sus historias. Esta no es la excepción, y desde el preciso instante en que Ricardo nos atendió y acepto la propuesta de contarnos parte de su vida, sentí que cumplía con una deuda para con esta sección, es que en cada palabra, en cada frase que decía o contaba esta persona el tiempo parecía detenerse y hasta volver al pasado.-

Podría empezar de mil maneras esta nota, pero luego de editarla opté por decir GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS RICARDO…algo que tal vez comprendan y avalen, si leen este artículo hasta el final.-

Sus raíces…

“…Nací el 29 de Abril de 1917 el sur de la colonia Progreso, mi padre era conocido en el pueblo como Luis Theiler, pero su nombre en realidad es Juan, en tanto mi mama se llamaba Adela Ruff, ellos eran oriundos de San Jerónimo.- Mis abuelos nacieron en Suiza y llegaron a Las Tunas, que en un principio tenía estación de ferrocarril, a diferencia de San Jerónimo donde no había, por aquellos tiempos la gente buscaba vivir cerca de los pueblos donde pasaba el tren por dos motivos, uno porque era por donde entraba o salía la producción y además porque era casi el único medio de transporte de pasajeros…”

“…Mis padre llegaron a Progreso antes de que yo naciera en busca de un futuro mejor, ya que según me contaron aquellos eran tiempos duros, donde casi no había para comprar nada, todo se debía producir o fabricar en la casa, entonces decidieron ir en busca de un futuro mejor y es así como llegan a estos pagos…”

“…La mía era una familia era numerosa, al igual que la gran mayoría de esa época, ya que en el campo se necesitaba gente para trabajar y como el dinero no abundaba, siempre se pensaba en tener muchos hijos para que ayudaran en los trabajos y no se necesitara pagar un empleado…”

Sus primeros años de vida…

“…Como te decía, yo nací en la parte sur de esta colonia, cercano al campo de las familias Schuwaikardt, Klingler, Constabel, más o menos a tres kilómetros del pueblo, yendo por el camino central.-De chico vivía junto a mis padres y siete hermanos Roberto, Serafín, Celestino, Juan, Juana, Irma y Olga, en mi caso te puedo decir que al ser el más chico, mis padres siempre ocupaban los más grandes por lo que si bien fue una época dura, no la pasé tan mal como mis hermanos que sí tuvieron que poner el lomo desde muy chiquitos…”

“…Yo más que nada ayudaba a mi mamá en lo que era mantener el patio, barrerlo, podar los árboles y en algunas ocasiones iba junto a mis hermanos mayores a darles una mano, cuando pasaron los años ellos se fueron casando e independizando por lo que empecé a ocuparme del tambo.- Siempre fuimos una familia que se dedicó a la lechería y puedo decirte que es todo muy distinto a como se saca leche hoy, por aquellos años todos los trabajos eran a tracción a sangre, no había maquinarias, siempre empezábamos a ordeñar cuando aclaraba, nunca de noche, ordeñábamos unas 35 vacas por día, ya que al ser todo trabajo manual más no se podía hacer.-

“…Recuerdo que lo que más sembraba para darle de comer a las vacas era una pastura llamada “sudangras”, un forraje finito, dulce y que alcanzaba cierta altura, a los animales les gustaba mucho y permitía aumentar la producción de leche, que por aquellos tiempos siempre escaseaba, por eso se cotizaba, así es que con un tambo pequeño alcanzaba para vivir bien, además era mucho más seguro que la cosecha ya que siempre a fin de mes vos cobrabas algo, en cambio si sembrabas y los rindes no eran buenos por una sequía o una pedrada no cobrabas nada y quedabas en “pampa y la vía”…”

“…Los estudios los hice siempre en el pueblo, cuando empecé la escuela estaba frente a la casa que hoy vive Camissi, en el camino que va a Hipatia, me daba clases una maestra de apellido Osella, ahí fui un año y luego seguí hasta quinto grado en el edificio actual ya que justo se inauguró, allí  mis maestras eran Elena Huber, Escocia Fico.-A clases venia en bicicleta, a pie o en sulqui, mi mejor amigo de chico fue Bernardo Schuwaikardt, quien era vecino y le decían “Pubi”, él no iba a la escuela pero tenía mi misma edad y cuidaba los animales de su familia por el camino ya que tenían pocas hectáreas; yo le hacía compañía todas la tardes así me salvaba muchas veces de hacer las cosas en mi casa, luego él se casó y se fue de Progreso.- Otros chicos de esa época que tenían mi edad eran Porfirio Rubén, Sofía Muller a quien muchas veces la llevaba en sulqui a la escuela, …”

“…En mi infancia puedo decirte que los pasatiempos era jugar a la pelota en una canchita que nuestro padre hizo en el campo, era muy lindo porque la muchachada del pueblo, como era cerca iban a jugar ahí, si vieras qué divertido eran esas tardes y una vez que finalizaba el partidito íbamos a comprar carne y comíamos un asado todos juntos…”

Sobre los bailes también nos contaba:

“…Ya siendo más grande ya con 16 o 17 años cumplidos, comencé a ir a los bailes, que se hacían acá o en los pueblos vecinos, tal vez donde menos íbamos era a Santo Domingo porque ya en esa época había pica por el futbol y donde más concurríamos era a un lugar que se llamaba La Boca del Tigre, que quedaba entre Hipatia y Grutly, allí los bailes se hacían al aire libre y como no había salón ponían una lona que rodeaba el lugar.- A los bailes íbamos a caballo o sulqui, pero unos años después tuvimos la suerte de agrandar el tambo y mis padres compraron un auto; se salía y se volvía temprano porque al día siguiente, sea el día que sea, había que trabajar…”

El amor de su vida:

“…Con el tiempo me case con Idelma Pascuale, ella era de la Zona Sur, y tenía 10 años menor que yo, es por eso que  conocía a su familia desde mucho tiempo antes que empezáramos a salir, de todos modos yo era un tipo al que le gustaba salir y no tener mucho compromiso de horarios y todo eso.- Además te cuento que en mi época de joven, los padres miraban bien con quien afilabas, en el sentido que si tenía plata, que si los padres de la señorita eran amigos entre otras cosas…”

“…Recuerdo que antes la plaza era prácticamente un potrero ya que estaba llena de pastos y con un alambrado a su alrededor, además tenía unas veredas en donde la muchachada caminaba hacia un lado y las chicas en sentido contrario, donde primero se cruzaban miradas, después un saludo que se hacía moviendo la cabeza, pero ya uno se daba cuenta si a la otra persona le gustabas o no por cómo te miraba.-En una de esas tantas veces, iba con mis amigos caminando y empecé a notar que esa mujer (por Idelma) me miraba muy fijo, yo no decía nada, pero en una de esas me paso algo que no esperaba, la señorita “Ladi” Caliani, que por esos días era soltera, pasó junto a mí y me dio una flor, a todo esto yo no tenía interés en ella y por dentro me preguntaba qué hacer con esa flor, porque la verdad me daba un poco de vergüenza y encima mis amigos me cargaban con algunas frases o me tiraban del saco…” “…Yo no le di mucha importancia a esta flor, porque quien me interesaba era Idelma, y unos días después me anime y empecé a visitarla, con tanta suerte que nuestros padres se hicieron muy amigos y de ahí en más todo fue más fácil, lo que hizo que al poco tiempo nos pongamos de novio…”

Su vida después del matrimonio:

“…El padre de ella se llamaba Carlos Pascuale, lamentablemente fallece, quedando sola mi suegra con Idelma y un hermano más pequeño, ellos no podían mantener el campo ni realizar los trabajos que ahí tenían, entonces mi padre en un momento, charlando de ese tema, me pregunta si no era mi intención casarme ya que al fallecer mi suegro me necesitaban y así no podían más seguir, en un primer momento no quería saber nada, era mucha responsabilidad pero luego acepte y gracias a Dios mal no me fue…”

“…Así fue que pasaron los años y seguimos juntos, ella era muy compañera conmigo, una buena mujer, la que siempre estaba de acuerdo con mis decisiones, lamentablemente hoy ya no la tengo más, pero siempre está presente en mi memoria…”

“…Luego nació mi hijo Víctor, y con el correr de los años fui deslindando responsabilidades, hasta que me vine a vivir al pueblo y es así que paso mis días hasta hoy…”

El fútbol también es uno de sus pasiones…

“…Me gusta el fútbol, de los equipos de Buenos Aires soy de River, en Santa Fe de Unión, pero no se compara con lo que siento por San Martin que soy hincha desde que nací. A los 15 años empecé a seguir a la primera de San Martin ya que no había inferiores, la cancha estaba frente a la casa de la familia Kalbermatern, hoy en día paso y no puedo creer que este tan abandonado ese lugar, lleno de pasto y árboles. Esa cancha la cerraban con lona para poder cobrar entrada, mucha gente seguía a San Martin, además todos los equipos de la Zona le querían ganar a Progreso, ya que parecía que con eso estaban salvados, el partido más bravo siempre era con Santo Domingo…”

“…También me acuerdo cuando sacaron la vieja cancha, para armarla donde se ubica hoy, si tendría que compararlas te digo que la de antes era mucho más precaria al igual que el mismo futbol, ya que antes ni técnico había, entre los jugadores que recuerdo de aquella época estaban Jorge Klingler, CarlosConstabel, Armo Hulsberg, Eduardo Hulsberg, Raúl Risso, un tal Zonca.- Lo que más tengo presente es que todos jugaban por amor al futbol, nadie cobrara, se jugaba por la camiseta, luego más adelante en el tiempo recuerdo jugadores como Bertolino, Alcides Wegher entre otros…”

Cuando le preguntamos por el mejor jugador que vio en San Martin, esto respondía:

“…El mejor que vi sin dudas fue Máximo Mansilla, le decían “Titi”, jugaba de 9, era un goleador terrible, luego se fue a Rafaela, después hubo otros muy buenos, pero ese fue el mejor que vi…”

Sus mejores amigos:

“…No es fácil nombrar un mejor amigo, pero de chico podría ser Bernardo Schuwaikardt, a quien mencione antes, después la vida hizo que se vaya del pueblo.-Ya más de grande tuve muchos otros, por lo que no podría nombrarte uno, y en estos últimos años sin dudas que hay alguien que jamás olvidare, más allá de que era medio loco, que peleaba con casi todos, a mí me ayudó mucho y me venía a visitar todos los días cuando estuve en cama, él es “Peco” Nagel, a quien siempre lo tengo presente…”

Si de anécdotas se trata, estas nos relató:

“…Yo al ser el más chico de la familia, siempre era ultimo orejón del tarro y cuando había que comprar ropa, si sobraba plata después de que mis hermanos se surtían, bien y si no chau Ricardo… (Risas)…” “…Por otra parte cuando mi familia compro el primer auto, la prioridad era de los hermanos mayores, por lo que tenía que rogar que vayan otros jóvenes en auto para que lleven a mis hermanos y quede un lugarcito para mí, sino me quedaba en casa…” “

“…En mi casa solo había una pieza donde dormíamos los cinco hermanos juntos, tal es así que si venían visitas los metían a dormir con nosotros, de mañana temprano uno a uno nos íbamos levantando para hacer los trabajos, algunos a buscar las vacas y otros al tambo, es así que una vez fui a un baile y a la mañana siguiente me quedé dormido, a todo esto abro los ojos y sin saber la hora, escucho el “TAC”, que hacia el resorte de la puerta del patio, cuando se abría o cerraba, ahí dije, “me quedé dormido”, entonces calculando que era mi papá que venía para retarme, salté de la cama agarré el pantalón, la camisa y salté por la ventana que estaba abierta porque era verano.- Enseguida disparé al tambo y me puse a ordeñar haciéndome el distraído, en eso lo veo que desde la casa venía mi papá con cara de enojado y una manea en la mano, él también se hizo el zonzo, como que no sabía nada pero cuando pasó por detrás mío, me pegó un lazazo en el lomo, mientras me decía “dale, andá al baile nomás, quedate dormido otra vez”, esa fue la primera y última vez que llegué tarde a ordeñar…”

“…Una vez fuimos con Felipe Reinehimer a ver un partido a La Pelada donde jugaba San Martin, salimos en un Falcón que había comprado hacía poco y cuando llegamos la cancha estaba llena de gente, todos de a pie o a caballo, paisanos con sombreros grandes y cuchillos a la cintura, en una jugada le cometen faul a un jugador de Progreso y Felipe quería gritar, pero enseguida le dije, déjate de joder loco que si gritás algo de acá no salimos…”

“…Una vez fui a ver un partido a la cancha de San Martin y estaba sentado a la sombra, junto a otras personas entre los que recuerdo a “Chemi” Caliani. Cuando empezó el partido, en un momento los contrarios estaban jugando bruto, entonces la gente de Progreso empezó a gritarle al árbitro y los jugadores del otro equipo, yo también me calenté y le grite también, en eso siento que me tocan el hombro, cuando miro para atrás lo veo al comisario, don Grafioni, que me dice con cara de serio, deje de gritar que lo voy a meter en el calabozo…” “…Hoy es una vergüenza lo que la gente grita en la cancha, da asco muchas veces escuchar las barbaridades que se gritan…”

“…Hoy si bien tengo mis años, es una cosa que me da rabia cuando voy por la calle y todos me dicen, tenga cuidado nono…. decime a vos, te gusta que te digan nono? (Risas)… a mí tampoco…”

Por ultimo estas sabias palabras nos decía:

“…Yo no me quejo de la vida que tuve, de chico mi padres me dieron buena educación, si bien plata no nos sobraba, jamás nos faltó un plato de comida y ropa para vestir, después obviamente era el más chico y siempre estaba ultimo para todo…”

“…A los más chicos les diría que no tomen tanto, que les hace mal no solo a su salud, sino además el peligro que genera al manejar en ese estado, que le hagan caso siempre a los mayores ya que cuando uno ve que hacen algo mal y le decís, ellos te contestan que eso son cosas de viejos y muchas veces te hacen callar haciéndote pasar vergüenza…”

“…Con respecto a San Martin solo puedo decir que nací y me voy a morir siendo hincha de ese club, sufro mucho cuando pierde y me pone muy contento cuando gana…”

 

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