El Gobernador Miguel Lifschitz admitió, en entrevista con El Litoral, que la dualidad del radicalismo que tiene un pie en el Frente Progresista y otro en Cambiemos genera roces en la coalición gobernante. A medida que se acerquen las elecciones generales de 2019, se irán profundizando según reconoció. “Es un problema del radicalismo definir dónde se sienten más cómodos”, aclaró. Con ello en vista, Lifschitz planteo que contener “al grueso del radicalismo” en el Frente será el mayor desafío de los próximos años.
En referencia a las elecciones legislativas de octubre, sostuvo que, en base al esquema político que el Frente tiene en Santa Fe pueden “tener expectativas de lograr cuatro diputados, entre tres y cuatro, teniendo en cuenta que en las últimas elecciones hubo siempre escenarios de tercios, por lo cual la expectativa de cuatro es razonable”.
Al ser consultado sobre las disputas con Corral por las obras que le corresponden a cada gestión, el mandatario aclaró que lo hacen “con buena intención y cortesía”, pero “lógicamente que cada uno quiere ser reconocido y que la gente sepa lo que hace cada uno de los gobiernos“. En ese contexto, señaló que trata de “ser justo con el gobierno nacional y cuando hay obras que financia la Nación”, por eso lo “destaca y menciona”. De la misma forma, quiere que las obras que está haciendo la Provincia en la ciudad de Santa Fe “les sean reconocidas a la Provincia“. Desde ese nicho, es donde “se genera algún tipo de disputa pero son cosas menores”, apuntó. “Lo importante es que las obras se hagan”, sumó.
UCR, FPCyS, Cambiemos y el 2019.-
Las elecciones de medio término que se desarrollarán este año serán el terreno de prueba y ensayo para las generales de 2019. Es por ello que el Gobernador reconoció la creciente dificultad de contener a los cuadros de la UCR cuando gran parte de ellos coquetea, o ya está en Cambiemos. “Ése no es un problema hoy por hoy del Socialismo, sino del radicalismo, que va a tener que ir definiendo y cada uno de sus dirigentes definir en qué lugar de la política quieren estar o se siente cómodo”. En esa línea, manifestó entender que “hay posiciones distintas” y que “no es fácil estar al mismo tiempo en un lado y en el otro”.
Asimismo, mostró ser consciente que esa situación contradictoria se agudizará a medida que se acerca el 2019 pero se mostró confiado en que “una amplísima mayoría del radicalismo va a permanecer en el Frente Progresista; se siente identificada o más identificada con los valores, con la cultura política y posiciones”, aunque lo visualizó como el mayor desafío: “lograr contener al grueso del radicalismo y al resto de los partidos del Frente”.
Así, aventuró que “hay muchos dirigentes nacionales del radicalismo que están reviendo su posición dentro de la alianza de gobierno de Cambiemos”, y por esto, no tiene dudas de que “el radicalismo santafesino mayoritariamente va a permanecer en el Frente”. El pilar del convencimiento de Lifschitz en este tema son las últimas decisiones de la UCR, la resolución de la Convención provincial que lo llevan a creer que “la mayoría de los dirigentes radicales van en esa dirección, la de ratificarse en el progresismo de Santa Fe.
De todas maneras, no escapa al razonamiento del titular de la Casa Gris que la posición del partido centenario depende del desempeño de Cambiemos al frente del país. “Un gobierno exitoso siempre tiene más posibilidades de convocatoria que uno que no tiene adhesión ciudadana”, remarcó. En consonancia, apuntó que el gobierno de la provincia “está muy bien posicionado en la consideración de los ciudadanos y el proyecto provincial hoy está más sólido que nunca. Esto también ayuda a que muchos sectores del radicalismo se sientan más contenidos en el Frente Progresista“.
Criticar pero con paciencia.-
El semblante del Gobernador de la Provincia, es el de un hombre conciliador que rara vez opta por la confrontación directa. Es por eso que se lo suele comparar con su antecesor, Antonio Bonfatti. “Quizá los dos seamos igualmente críticos en el fondo. Yo tengo una mirada desde el gobierno tal vez más comprensiva o menos cuestionadora porque también entiendo lo que son a veces las coyunturas, las dificultades de los gobiernos, la lentitud a veces de las decisiones administrativas”, esgrimió Lifschitz. En esa dirección, se vio a sí mismo como alguien con “un poco más de paciencia” pero, en el fondo, igualmente crítico que el ex gobernador porque comparten “una mirada similar sobre la realidad”.


