Fue uno de los momentos de mayor tensión durante el juicio. Julio De Vido escuchó las acusaciones en su contra, sin mirar a los familiares de las víctimas. Se mostró indiferente.
A las 9:37 de este miércoles dio inicio el juicio contra Julio De Vido, ex ministro de Planificación kirchnerista, por la tragedia ferroviaria de Once en la que perdieron la vida 51 personas el 22 de febrero de 2012, cuando la formación de ocho coches de la línea Sarmiento chocó contra la cabecera del andén de la estación de Once. Ese mismo día, el tren transportaba unas 1.200 personas.
Por más de una hora, De Vido escuchó las acusaciones en su contra y en contra de Gustavo Simeonoff, ex titular de la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos (UNIREN), en lo que ha sido un listado muy largo de irregularidades, incumplimientos de las empresas ferroviarias.
Uno de los momentos de mayor tensión y emoción de la jornada de juicio tuvo lugar cuando se leyó la nómina de los fallecidos en la tragedia. Incómodo, y con los familiares de las víctimas detrás suyo, De Vido alternaba entre mirar su celular, entrecruzaba las manos, acariciaba su barba. Nunca miró hacia atrás.
Sentado en el banquillo de los acusados, junto a sus abogados defensores, Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro, De Vido escuchó la lectura del requerimiento de elevación a juicio oral que en su momento había hecho el fiscal federal Ramiro González.
Sin embargo, la actitud del ex ministro kirchnerista fue de indiferencia para con los familiares de las víctimas.
La secretaria del Tribunal leyó los informes que determinaron «el deplorable estado» del servicio ferroviario, la falta de mantenimiento, inexistencia de control a la empresa concesionaria.
En un comunicado difundido en coincidencia con el arranque del juicio oral y público, De Vido volvió a culpar de la tragedia de Once al motorman Marcos Antonio Córdoba porque, según dijo, cometió «un yerro humano de índole operativo» y vaticinó que este juicio «concluirá con la única respuesta posible: la inocencia del señor Julio De Vido».
Córdoba fue condenado a tres años y medio de prisión en el primer juicio por la tragedia de Once que llevó adelante en 2015 el Tribunal Oral Federal 2, que también sentenció a 21 de los 28 acusados.
La pena más alta, nueve años de prisión, recayó sobre Claudio Cirigliano, ex titular de TBA, por estafa y administración fraudulenta contra el Estado.
El ex secretario de Transporte Ricardo Jaime fue sentenciado a cinco años de prisión y su sucesor Juan Pablo Schiavi a ocho años.



