La industria de la construcción atraviesa una de sus peores crisis de las últimas décadas. Así lo advirtió el empresario entrerriano Iván Szczech, presidente de la Federación Interamericana de la Industria de la Construcción y referente del Grupo Szczech, quien calificó como “inédita a nivel mundial” la parálisis de la obra pública por parte del Gobierno nacional.
“La desinversión total que estamos viendo en Argentina no tiene comparación con ningún otro país. En otras partes del mundo puede haber recortes, pero nunca la paralización absoluta”, sostuvo Szczech en diálogo con el medio Dos Florines. Según sus estimaciones, la inactividad en infraestructura le cuesta al país 69 millones de dólares por día, unos 25.000 millones al año. “Ese costo no se contabiliza cuando se habla de superávit fiscal, pero existe”, advirtió.
La caída del empleo y el freno en la inversión
Según los datos aportados por el empresario, el sector perdió 100.000 empleos en los últimos meses: pasó de 420.000 puestos registrados a solo 320.000 en todo el país. El ajuste fiscal, la falta de obra pública nacional y la escasa inversión privada explican la caída.
“El año pasado fue de supervivencia. Este año seguimos igual: la Nación no invierte y las provincias hacen esfuerzos, pero no alcanzan ni de cerca para compensar la retirada del Estado nacional”, expresó.
En Entre Ríos, el panorama es igual de preocupante. La provincia, que supo tener 12.000 puestos de trabajo directos en el mejor momento de los últimos 20 años, hoy apenas cuenta con 4.500. “Hay 8.000 trabajadores menos que en ese escenario. Eso muestra el enorme potencial de recuperación que tendríamos si volviera la inversión pública”, analizó.
El costo del metro cuadrado y la brecha con el mercado
Otro factor que complejiza la situación es el aumento del costo del metro cuadrado construido en dólares, que —según Szczech— se incrementó un 120 % en el último año y medio. Esto generó una brecha con el mercado inmobiliario de unidades usadas, que no subieron en la misma proporción, desincentivando la compra de viviendas nuevas.
“Hoy vender una unidad nueva es más caro que comprar una usada, y nadie quiere asumir esa pérdida. Por eso el que puede acceder a un crédito, lo usa para adquirir algo ya construido, no para invertir en pozo. Es una lógica que se repite en todo el país, salvo excepciones como Vaca Muerta o zonas con inversiones puntuales en minería o energías alternativas”, explicó.
El desafío: buscar financiamiento alternativo
Frente a este escenario, Szczech sostuvo que el gran reto es reactivar el sector a través de nuevos mecanismos de financiamiento. “No se puede crecer sin infraestructura. Si el Estado se retira, hay que pensar alternativas mixtas, alianzas público-privadas o sistemas que den viabilidad a proyectos urgentes en vivienda, conectividad o servicios básicos”, concluyó.

