Martín Carrizo se pone frente al grabador con el gesto del militante de mil batallas.
El pibe nacido en los barrios de Esperanza entre bolitas domingueras y pelotas de trapo en el campito con los pibes de la cuadra es peronista desde los 14 años y tiene historia propia en el PJ de la ciudad.
En 1958 cuando no cualquiera era peronista, más en Esperanza y Las Colonias militó en la «bandada» de peronistas que fueron la nutriente del PJ a fuerza de libros de política y de las voces inconfundibles en los discursos bravos de Juan Domingo Perón y Evita.
Miembro del Sindicato del SOEME electo por sus compañeros, cuando también no cualquiera era sindicalista y peronista en 1973.
Fue electo diputado provincial en 1991 con el gobierno de Carlos Reutemann y concejal en 1997, reelecto en 2005 y en el 2007 culminó los dos años de concejalía de Ana Meiners, electa intendenta.
Conocedor como muy pocos de los vericuetos de ordenanzas y leyes, hacedores de numerosas ordenanzas que fueron y son valiosas para la comunidad, hoy asesora al Instituto Municipal de la Vivienda y dice que «es un organismo que venía soñado por los peronistas y compartido con otra gente. El Instituto Municipal del Hábitat tiene enormes posibilidades. Una herramienta de desarrollo que va a sobrepasar en el tiempo político y de vida de muchos de nosotros» asegura.
Consultado sobre qué piensa del gobierno de Ana Meiners dice que «todo nuestro grupo da el apoyo. Creo que el gobierno de la compañera Ana Meiners está afianzado en la gente.
Se hicieron obras muy importantes y se trabaja en otras de valor para la ciudad.
Creo que es un gobierno que en los próximos cuatro años va a dar mucho más y que Meiners se ha ganado legítimamente la oportunidad de su reelección».
«Pero hay que dejar en claro que nosotros hacemos un apoyo crítico. Se puede gobernar mejor si se cambian algunos aspectos de la política.
En ese sentido éste es un gobierno muy receptivo. Que sabe escuchar e incluso modificar aspectos de su política. Los peronistas, cualquiera sea su condición, por su naturaleza nunca son convidados de piedra. Más en una ciudad donde hay una gran civilidad como la de Esperanza con un fuerte poder de crítica y autocrítica.
No es un gobierno de sordos y procura mejorar su desempeño todos los días. Un gobierno prudente, decía Perón, es el que sabe renovar sus ideas y cambiar acciones equivocadas» manifiesta el militante peronista y dirigente.
Enseguida muestra su preocupación. «Lo que no me parece bien es la situación del Partido Justicialista, que no podemos perder, porque carece de estructura y de diálogo y discusión.
No se puede cargar sobre pocas espaldas lo que es una responsabilidad de todos. No se puede ser autoridad política y autoridad partidaria.
No se puede designar a dedo a los candidatos apostando a productos de marketing que está probado, son de dudosa procedencia y calidad.
La política no puede ser el resultado del marketing de los medios de comunicación y de la plata que se tenga para presentarlos como productos genuinos y de calidad, y despintan al primer lavado.
La política es el resultado del consenso para que no nos vendan buzones, de gente que sabe y que responde a un partido.
Yo no digo que no haya un movimiento peronista en la ciudad, pero sin estructuras es una serie de campamentos que conducen los iluminados, que tampoco son tan iluminados. El Partido Justicialista debe funcionar y crear políticas, sosteniendo a su gobierno» resaltó
«Yo vivo el futuro con mucho entusiasmo. Porque veo un gobierno municipal que está fuerte y que ha creado bases y condiciones para hacer mucho más.
Hay una gran cantidad de proyectos para cumplir y desarrollar. A los peronistas nos falta organizarnos, hacernos responsables como Partido de la ciudad».



