Ya comienzan los tambores a sonar. Aunque usted se sorprenda, estamos a unos dos meses del carnaval 2017 en Esperanza.
Las comparsas ya toman por asalto los barrios, en el sur y en el norte. Como hace decenas de años. Es la misma religión: el baile en la sangre.
Y en el norte, eso se llama Carioca. Con su batucada espectacular y sus bellas pasistas y bailarinas.
Plumas, lentejuelas, música, un ritmo de infierno y a gente que por miles se vuelca en la calle, a dos manos para aplaudir disfrutando las noches del carnaval.
Las chicas más pequeñas ya terminaron las clases. Los padres, abuelas, tías, ya trabajan en los trajes nuevos en vistas al 2017.
Las más grandes van a trabajar y a la noche, ensayo. Llegan en bici, en moto, a pie, son «una banda», o más bien una bandada feliz.
Los ensayos duran horas, son duros, pero «sarna con gusto no pica», decían los abuelos.
Y entre ellos, está Laia Francezón. La que un día llegó hasta Juventud sólo porque se novio es el jefe de la batucada de la Carioca. Pero no se fue más.
Al principio eso era para ella algo, raro, que no «iba con ella» hasta que un día se calzó el traje, las plumas y comenzó a sentir esa pasión en la sangre que provoca la Carioca, con sus míticos antecedentes y cultores.
Hoy, se ha convertido en una de sus pasistas estrellas, su belleza, su simpatía, su sencillez se transmiten en forma de baile, en un marco de bailarinas y bailarines muy «profesionales» que ya cuentan miles y miles de kilómetros en su haber y todos los sambódromos vieron sus estrellas.
Esperanza se prepara para convocar al carnaval, donde se elegirá además a la nueva reina de la ciudad.
Junto con Esperanza, San Agustín, Pilar, Humboldt, San Carlos Centro, Sarmiento y otras localidades. Será entonces cuando la juventud gane la calle de la mano de la experiencia, para un espectáculo que siempre en Esperanza es único.



