A 151 años del cuádruple crimen de San Carlos que terminó con la vida del Coronel Denis

En octubre de 1869 cuatro integrantes de una familia de inmigrantes franceses fueron asesinados en San Carlos Norte. Este crimen terminó en el linchamiento del coronel Nicolás Denis, de El Sauce, por una protección a los asesinos que nunca se pudo comprobar. El propio presidente Domingo Faustino Sarmiento se involucró en los hechos, que tuvieron derivaciones políticas.

En octubre de 1869 San Carlos todavía era un pueblo joven. La Colonia se había fundado apenas 11 años antes y se habían instalado allí inmigrantes europeos ansiosos de “hacer la América”. En todo el territorio de lo que hoy son los tres San Carlos (Sud, Centro y Norte) vivían apenas 370 familias, poco más de 2000 personas, en su mayoría suizos, italianos, franceses y alemanes. Era, pese a las contingencias de la naturaleza y al asedio de los indios, un lugar tranquilo. Pero en el anochecer del 15 de octubre de 1869 esa calma inspirada en la cultura del trabajo se quebró: cuatro integrantes la familia Lefebre, establecida en la parte norte de la colonia San Carlos, fueron brutalmente asesinados.

Enrique Lefébre era oriundo de Francia, había llegado a San Carlos en octubre de 1859. Estaba casado con Luisa Place, hija de un saboyano que se había establecido en la Colonia en 1860. La familia estaba integrada por el propio Lefebre, su esposa y cuatro hijos. Durante la infausta noche del 15 de octubre de 1869, fueron ultimados Enrique Lefebre de 37 años, su esposa Luisa Place de 39, el hijo mayor Enrique, de 8 y una criada llamada María Perona, de 12. Se salvaron (de milagro) una hija de 2 años, un bebé y el segundo hijo de Lefebre, de 7. Este último, que había logrado esconderse, fue la pieza clave para avanzar hacia el reconocimiento de uno de los asesinos, integrante de la banda de Bartolo Santa Cruz de El Sauce (actual territorio de San Jerónimo del Sauce). El Sauce era un pequeño paraje con una capilla y algunas casas de paja. Era también un puesto militar a cargo del coronel Nicolás Denis, que comandaba el regimiento de lanceros que estaba apostado allí. La sangre no había terminado de correr.

Justicia por mano propia
El supuesto asesino, Bartolo Santa Cruz, era un gaucho de frondoso prontuario que había sido tiempo atrás ayudante del coronel Denis, un líder militar de El Sauce quien lo había destituido. A Santa Cruz, a quien ya se había vinculado con el asesinato de otra familia en Esperanza, poseía una pulpería en El Sauce y -según señala el historiador Juan Jorge Gschwind en su “Historia de la Colonia San Carlos”- mantenía negocios con Lefebre, que a su vez era propietario de una casa de comercio en San Carlos. Al parecer, Santa Cruz tenía una deuda con Lefebre de unos 300 pesos bolivianos, cuyo pago había sido exigido varias veces y que se supone terminaron siendo el móvil del alevoso crimen. En este sentido, hay algunas hipótesis, como la esgrimida por el historiador Roberto Lance, de que Lefebre en realidad era prestamista y allí estaría originada la disputa con Santa Cruz.

El hecho es que los colonos de San Carlos sufrían desde hacía mucho tiempo cuatrerías, abusos y robos que habían quedado  impunes y cuyos autores solían refugiarse en El Sauce, gracias a la influencia del coronel Denis, conocido como “El Negro”. Pero el asesinato de los Lefebre fue la gota que rebasó el vaso.

Así, durante la noche que siguió al crimen, unos 150 habitantes de la Colonia San Carlos se armaron y se dirigieron a El Sauce para exigir la entrega del asesino.

Lo que ocurrió allí (aparentemente, ya que son diversas las fuentes y no todas coinciden) fue lo siguiente: los colonos rodearon el rancho de Santa Cruz. No lo encontraron y se fueron a la casa de Denis.

Exigieron la entrega del asesino y Denis contestó que no sabía nada, pero que iba a investigar. Sin embargo, la respuesta no conformó a los colonos, quienes sin mediar más palabras abrieron fuego.

Denis intentó protegerse en su habitación, pero los atacantes prendieron fuego, situación que lo obligó a salir. Ahí fue que Denis, sable en mano, arremetió contra el malón, mató a un colono y se dirigió a la capilla, que también fue incendiada. Cuando salió de allí, fue finalmente linchado.

Derivaciones
El hecho tuvo numerosas derivaciones. El gobernador Mariano Cabal se dirigió hasta San Carlos el 18 de octubre con 600 militares. El temor era que se produjeran enfrentamientos entre los indios y los colonos.

Finalmente, un grupo liderado por el hijo de Denis llegó hasta San Carlos cuando ya las fuerzas provinciales estaban en el lugar y tras cierta tensión inicial señaló que no pretendía vengar la muerte de su padre, sino que se hiciera justicia. Y aceptó perseguir y entregar a los asesinos de Lefebre. Luego de la aceptación de estos términos por parte del mandatario provincial, se retiró y todo quedó en relativa calma. Tras las investigaciones posteriores, seis colonos fueron enviados a Santa Fe imputados como autores principales del linchamiento de Denis.

A pesar de que hubo órdenes precisas para perseguir a Santa Cruz, el asesino de Lefebre, nunca fue apresado. Muchos años después, según quedó documentado, retornó a El Sauce. Los colonos de San Carlos que fueron detenidos, recuperaron la libertad al poco tiempo. Uno de ellos, Jeremías Magnín, considerado el autor principal del linchamiento, huyó al sur. El gobierno provincial mandó a perseguirlo y cuando finalmente fue alcanzado por las autoridades decidió quitarse la vida.

 

 

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