Hay preocupación en los sancarlinos y el Intendente pidió hablar con las autoridades ministeriales sobre este tema.
El pasado fin de semana fue preocupante y lamentable por la cantidad de hechos delictivos ocurridos en nuestra ciudad.
Se contabilizaron cuatro robos, tres de ellos en domicilios particulares y otro en un comercio; y un intento de robo. A esto se suma una cantidad difícil de determinar de bicicletas y motos que se las sustraen a sus dueños y casi ninguna aparece. Y como si fuese poco, hace más de tres o cuatro meses que la policía no detiene ni esclarece la mayoría de los hechos policiales ocurridos en San Carlos.
Evidentemente las tareas preventivas no dan resultado. El accionar en el momento del hecho tampoco. Y el esclarecimiento de hurtos hasta el momento es negativo.
No queremos cargar todas las tintas sobre la policía porque sabemos que tiene falta de personal y falta de recursos económicos, pero evidentemente hay una gran responsabilidad de los uniformados en lo que está pasando. Destacamos la honorabilidad de la cúpula policial de la comisaria segunda de nuestro medio, y nada nos hace dudar de su don de buena gente, pero evidentemente los hechos siguen ocurriendo y alguien debería dar una explicación.
Lo propio la Jefatura de la Unidad Regional y el Ministerio de Seguridad.
El Intendente Príncipe también habló al respecto y nos vamos a explayar en su opinión a continuación.
Por lo pronto, vamos a narrar los hechos que ocuparon y preocuparon; y que hasta el cierre de nuestra edición no se esclareció ni uno solo.
Fue el viernes 15, cerca de la hora 23:30, cuando el matrimonio Cinquini dormía en la planta alta de su vivienda ubicada en calle Pueyrredón 529, junto a su hijo menor, cuando el ladrido de los perros y un ruido los despertó.
Carlos expresó en dialogo con nuestro medio de comunicación que ante tal situación decidió bajar y ver qué es lo que estaba pasando, sin imaginar que se iba a encontrar con el ladrón que estaba saltando el tapial de su casa.
“Salí al patio y vi un joven que saltaba el tapial. Llevaba la mochila de uno de mis hijos, a la cual le sacó los útiles escolares y puso dos Tablet, un juego de play station de mis hijos y mi billetera con algo de dinero”…
… “En el momento le grité pero se fue. Luego llamamos a la policía y vimos que esta persona había roto un vidrio, el de la puerta que da al patio, y por allí pudo entrar. Por suerte mis hijos que duermen en la planta baja no estaban porque hubiera sido mucho peor”.
Esa misma noche, en el Supermercado Los Abuelos, ubicado en la esquina de calle Rivadavia y Juan de Garay también dueños de lo ajeno ingresaron al local comercial.
Integrantes de la familia Barberis, titulares del comercio, expresaron en dialogo fuera de micrófono con nuestro medio de comunicación, que el sábado 16 por la mañana, cuando abrieron el comercio, se encontraron con la sorpresa de la faltante de todos los paquetes de cigarrillos que tenían, algunas golosinas y bebidas alcohólicas (Fernet y Fresita).
En esta oportunidad, ya que las ventanas del supermercado tiene rejas, ingresaron por una ventana pequeña que pudieron romper y da con un pequeño deposito del lugar; y que linda este con un terreno baldío.
“Teníamos la heladera llena de carne y no se llevaron nada de eso, no desacomodaron nada ni tiraron cosas al piso, solo sacaron los cigarrillos, las bebidas y las golosinas” relataron los damnificados
Lamentablemente los hechos delictivos no terminaron el viernes, sino que el sábado por la noche, entre las 21 y 00:30 hs. También ingresaron en las viviendas de las familias Boretto y Cotichini.
Ambas familias no se encontraban en sus viviendas porque habían salido a cenar y al regresar encontraron la casa desordenada y todo tirado.
Mariela Cotichini, quien vive en las inmediaciones del paseo parque de la ciudad, en calle Saavedra 1377 dijo: “Fuimos a comer con mi familia a un restaurant de la ciudad y llegamos a medianoche. Me llamó la atención que cuando entramos estaban las luces del cuarto de arriba prendidas”…
… “Cuando entré estaba todo tirado, todo desordenado, abrieron los roperos, revisaron la mesa de luz que tiene un vidrio y piedras debajo y hasta allí miraron si había plata. Creo que buscaban dinero porque en la casa había televisores y computadoras pero no se llevaron nada. Solo un anillo de oro que le había regalado a mi marido pero tiene más un valor sentimental que material”…
Mariela continuó diciendo… “Acá los vecinos tampoco estaban en su casa y uno ante esta situación se pone a pensar si alguien habrá estado vigilando los movimientos de la casa. Este barrio tiene muchas casas en construcción y está bastante oscuro en algunos sectores”…
En el caso de la familia Cotichini, el o los malvivientes ingresaron por el patio de la vivienda y utilizaron un tablón y una silla que había en el mismo para trepar a la planta alta donde están los dormitorios.
… “Lamentablemente hay que agradecer no haber estado en la casa cuando entraron” concluyó Mariela.
Muy similar ocurrió en la casa de la familia Boretto de calle 9 de Julio 660. Allí los ladrones rompieron la ventana que da a la cocina e ingresaron a los dormitorios. Luego de realizar un gran desorden se llevaron $13.000.
Y como si todo esto fuera poco, la secuencia policial se completó en el domicilio de Laura de Bertossi, de calle 9 de Julio 315 en la madrugada del miércoles 20, cerca de las 3AM, cuando Laura estaba descansando junto a sus dos hijos, de 16 y 11 años.
En este caso particular el hecho no llegó a perpetrarse, ya que el hijo mayor, al escuchar el ruido de una puerta/ ventana del domicilio, dio cuenta de que una persona ajena estaba ingresando a la vivienda; y via whatsap, le escribió a su madre para que llame a la policía y se quede en el dormitorio.
Según la información suministrada a nuestro medio los malvivientes podrían haber advertido que se encontraban personas dentro de la vivienda y por tal motivo se dieron a la fuga.
Un dato no menor es el que relató Laura fuera de micrófono, ya que se encontraba muy asustada por lo ocurrido (y no es para menos), fue que los perros de la familia no ladraron ni alertaron la situación; y por el contrario permanecieron calmos durante varias horas; como si estuvieran bajo algún efecto de sedantes.
Si bien todos estos hechos derivaron en una reunión, el día jueves por la mañana, de las autoridades de la URXI de Esperanza con los efectivos de la Comisaría Segunda de nuestra ciudad; al cierre de nuestra edición no se había logrado esclarecer ninguno de los hechos anteriormente relatados.



