Bajo el lema “Las Grullas no son sólo papel, están llenas de emociones”, la comuna de San Jerónimo del Sauce en el marco del aislamiento social invita a realizar unas 1.000 Grullas, quienes como indica la leyenda japonesa conceden deseos de salud, felicidad y bienestar.
Nos encantaría que todos construyamos grullas, desde nuestros hogares y cuando pase la cuarentena y podamos reencontrarnos, vamos a colgar todas las grullas que nos traigan.
Llenemos de buenos deseos nuestro pueblo. Cuantas más grullas hagamos, más deseos podemos pedir”, explicó Maryta Mansilla integrante del Área de Cultura de la Comuna de San Jerónimo del Sauce.
Las grullas que los vecinos están confeccionando son de 20 centímetros de ancho por 20 centímetros de largo el cuadrado. “Tratamos de hacer desde la comuna, en conjunto con las instituciones y organizaciones de la localidad, este tipo de iniciativas para que los vecinos y principalmente los chicos del pueblo puedan pasar en forma distendida esta cuarentena. Despejándolos un poco de los problemas que la pandemia de Coronavirus está generando en nuestro país y en el mundo”.
Mansilla señaló que el objetivo es realizar las 1.000 grullas. “La idea nace de los profesores de la Casa de la Cultura. Se trata de diferentes desafíos que fuimos pensado para este tiempo de aislamiento social.
Primero fue el “Arcoíris en Tu Ventana”, después se sumaron los chicos del Movimiento Jóvenes por Malvinas, en el marco del 2 de abril y el homenaje a los héroes de Malvinas. Y ahora lanzamos esta iniciativa de las grullas”.
Desde la Casa de la Cultura manifestaron que las grullas serán colgadas en diferentes sectores de la localidad. “Será como un simbolo de deseo de todos los vecinos de San Jerónimo del Sauce, para protegernos del virus. Siempre se piensan en este tipo de iniciativas en las que puedan participar todos los integrantes de la familia”, puntualizó Mansilla.
La leyenda
Cuenta una antigua leyenda en Japón, que cualquier persona que haga 1.000 grullas de papel le será concedido un deseo solidario de salud, felicidad y bienestar. Las 1.000 grullas de origami se convirtieron en un símbolo de la paz a causa de la historia de Sadoko Sasaki (1943-1955), una niña japonesa que deseó curarse de su enfermedad producida por la radiación de la bomba atómica que cayó sobre Hiroshima.
Tras el consejo de su amiga Chizuko, y mientras estaba en el hospital, decidió que haría 1.000 grullas de papel. Pensó que su deseo no sólo sería para curarse, sino también para que todo el mundo pudiera vivir en paz y no hubiera más guerras. Sadako no pudo superar su enfermedad y tampoco acabó de hacer todas las grullas (tuvo que detenerse en la 644). Pero Chizuko y muchos otros amigos llegaron a hacer las 1.000 grullas, que de esta forma, se convirtieron en un símbolo de la paz en todo el mundo.
Tradicionalmente, regalar grullas de papel se ha asociado con el hecho de querer desear salud, bienestar, felicidad y prosperidad.



