Llegó la post verdad a nuestro país.

Un supuesto empresario necochense, presente en la movilización de la CGT de este martes en la Capital Federal, aseguró ante cámaras de televisión que debido la apertura de importaciones, se vio obligado a cerrar su fábrica, después de 40 años de trayectoria.

El informe fue presentado en el programa “Animales sueltos”, conducido por Alejandro Fantino, por Canal América. Al ser interrogado acerca del rubro de su establecimiento industrial, el entrevistado dudó unos segundos para responder primero que se dedicaba a la fabricación de cubiertos (“tenedores y cucharitas”, dijo) y luego, balbuceante, agregó: “vajilla”.

El supuesto empresario reveló haber tardado 11 horas en viajar desde Necochea para estar presente en la manifestación de la CGT. Tras poner el informe al aire, Fantino no dudó en que el tema sería abordado al día siguientes por los medios de comunicación de Necochea. Pero las declaraciones no tuvieron repercusión en los medios de prensa. ¿La razón? Muy simple: no ha existido en Necochea una fábrica de cubiertos ni de vajilla en los últimos cuarenta años. No hay empresario al cual entrevistar. Efectuadas consultas en ámbitos empresariales locales, nadie pudo dar cuenta de la existencia de fábrica alguna de cubiertos o vajillas en el distrito.

El presidente de la Cámara Comercial e Industrial de Necochea, Pascual Corapi, manifestó su sorpresa por las declaraciones y dijo desconocer tanto al hombre que habló ante las cámaras de TV como la existencia de la fábrica mencionada. Al mismo tiempo, en la red social Facebook fueron varios los cibernautas que efectuaron comentarios al respecto, poniendo en duda la veracidad del “desgarrador” testimonio del presunto empresario. Uno de ellos calificó de “mentiroso” al hombre entrevistado por América, indicando que “se llama Miguel y tiene una parrilla en el barrio de Devoto”, brindando con precisión la dirección del comercio gastronómico.

¿Qué es la post-verdad?
La post-verdad hace referencia a la sustitución de la verdad basada en hechos factuales por la aceptación sentimental de la mentira. No importan los hechos, sino los sentimientos que despierta una mentira para mediatizar la opinión pública.
Esto que a la luz del pensamiento crítico supone su propia negación, no debería sorprendernos. No es nuevo recurrir al rumor para propagar una verdad a medias o una mera falsedad.
La difamación se basa en el principio de “miente que algo queda“. Decía Goebbels – Ministro para la Ilustración Pública y Propaganda de la Alemania nazi – que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad“.
Hoy las redes sociales son los agentes aferentes de esta transustanciación.

La conducta del hombre:
Tampoco es nuevo el conocimiento de que la gente no actúa racionalmente por defecto.
Estudios realizados en los años XX el campo de la psicología cognitiva evidenciaron empíricamente que la conducta del hombre de la calle no responde habitualmente a complejos procesos racionales en su toma de decisiones sino a heurísticos o atajos mentales – pensamiento naif.
Más recientemente, la neurociencia ha demostrado la potencia de la respuesta emocional ante ciertos estímulos y en determinadas circunstancias ambientales.
Somos más impulsivos que reflexivos y determinadas estrategias manipulativas facilitan respuestas no mediadas por la razón, en determinados casos incluso cortocircuitadas.
La publicidad, el neuromarketing y la cultura del espectáculo alimentan el hedonismo y la conducta irracional que mueve la rueda del consumo y el discurso político.
Por otra parte es bastante fácil caer el el prejuicio racionalista de creer en un determinismo lógico frente a una respuesta emocional. El legendario antagonismo entre en el sentir y el pensar.
Pascal, uno de lo mayores exponentes del racionalismo del siglo XVII, confesaba que “el corazón tiene razones que la razón no entiende“. Otros autores, relativamente más recientes defendieron la idea de que el razonamiento práctico no se adaptaba a las prescripciones de la lógica deductiva (Henle, 1962; Wason y Johnson-Laird, 1972; Vega, M. de, 1982)

El acceso a la información:
Un mayor acceso a la información no garantiza que la gente esté mejor informada. Cada vez se hace más evidente la necesidad de desarrollar una cultura mediática que contribuya al desarrollo del pensamiento crítico y creativo.
Dominique Wolton (2002, p.120) considera que “no es suficiente decir que estamos en una sociedad de la información, ya que lo que constituye una sociedad son los valores, las ideologías, y no las infraestructuras“.

Paralelamente al proceso de integración de las TIC en todos los ordenes de la vida social, se ha producido una pérdida de influencia de los tradicionales medios de comunicación de masas. El acceso a una gran diversidad de fuentes de información ha precipitado una importante caída y segmentación de su audiencia.

En consecuencia, la ideología de la clase dominante ve reducido el impacto social de su discurso homogeneizador. La larga crisis económica y la corrupción ha minado la confianza de amplias capas de la población en las élites dirigentes.  Los sectores más críticos con el status quo encuentran en la Red fuentes de información alternativas, que en algunos casos se configuran como tribus que construyen espacios de comunicación desconectados de otras realidades. Diseñan su mundo filtrando la información consistente con sus ideas, y no dando cabida a puntos de vista discordantes ellas.

Influencia de la llegada de Internet
En Internet, cualquier idea encuentra eco por muy absurda que sea. Muchas personas descreídas con el sistema o marginadas por él, con un profundo sentimiento de desarraigo y pérdida de identidad se convierten en una “muchedumbre solitaria” dispuesta a abrazar cualquier credo que le permita sentir una sensación de seguridad y sentimiento compartido. El radicalismo religioso, la xenofobia, el feminicidio y el populismo se retroalimentan en las redes.

En la Declaración de París (2014) se realizó un llamamiento a los actores relacionados con los medios de comunicación a colaborar en la promoción de las competencias mediáticas; considerándolas complementarias a las competencias tecnológicas, y que deberían ser adquiridas en el marco de un proceso de Alfabetización Informacional y Mediática. El Foro fue concebido para dar impulso a las políticas y estrategias nacionales en AMI.

Enfatiza en la importancia de reforzar la capacidad de los niños y los jóvenes para pensar de forma crítica y aplicar su criterio de forma que, especialmente en el contexto de Internet y los medios sociales, sean capaces de comprender la realidad, distinguir los hechos de las opiniones, identificar la propaganda y oponerse a cualquier forma de adoctrinamiento y de incitación al odio”.

La alfabetización mediática y la alfabetización “informacional” son dos alfabetismos complementarios que se solapan compartiendo objetivos y contenidos. Juntos abarcan los conocimientos, habilidades y actitudes relacionadas con el uso de las TIC, el acceso a la información, la libertad de expresión y el ejercicio de una ciudadanía participativa.

Como todo proceso de alfabetización, surge de la necesidad de facilitar el acceso a las nuevas formas de comunicación a amplios sectores de la población para evitar su exclusión social y facilitar el ejercicio de sus derechos ciudadanos. Entra dentro del contexto del movimiento por la educación cívica que sitúa a la formación en el eje del proceso, y a los docentes en los agentes del cambio y la transformación social.


Pablo J. Boczkowski, La posverdad

Pablo Varsky entrevista a Pablo J. Boczkowski, Experto en la postverdad, fake news, y el estado actual de los medios de comunicación.

Con Información de: América TV + TNS Noticias + Julio Esteban Martín, Director del Master de Tecnología e Innovación Educativa de IMF Business School + FM Metro

 

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