Si bien los primeros registros de la historia poco consideran a las mujeres como protagonistas, hubo investigadores que aseguran que en la obra griega Lisístrata (S.V a.C) su protagonista «realizó una huelga sexual» contra los hombres para que depongan la decisión de iniciar una guerra. Al parecer, ese texto de Aristófanes es un pequeño indicio de que había pensamiento de rebeldía ante las imposiciones masculinas ya en esos años.
La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana fue redactado en 1791 porOlympe de Gouges y parafraseaba gran parte de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto de 1789. Ese texto es uno de los primeros documentos que «propone la emancipación femenina en el sentido de la igualdad de derechos o la igualdad jurídica y legal de las mujeres en relación a los varones así como el sufragio femenino», destaca el sitio Wikipediasobre las primeras peticiones formales de derechos políticos y de ciudadanía femeninos.
El 3 de mayo de 1908 se realizó el primer acto por «Día de la Mujer» en un teatro de Chicago y estuvieron al frente las socialistas Corinne Brown y Gertrude Breslau Hunt. Éste fue el antecedente de lo que sucedió el 28 de febrero de 1909: en Nueva York se celebró por primera vez el «Día Nacional de la Mujer», organizado por las Mujeres Socialistas luego de la huelga realizada el año anterior por trabajadores textiles que protestaron por las paupérrimas condiciones en las que debían trabajar. Al menos 15.000 mujeres marcharon en reclamo de la reducción de la jornada laboral, mejoras salariales y el derecho a votar. En noviembre de ese año se realizó el «Levantamiento de las 20.000» también conocido como «La Huelga de las Camiseras» que significó la protesta de miles empleadas textiles.
Como resultado de la conferencia del año anterior, el 11 de marzo de 1911 se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. De los distintos actos asistieron más de un millón de personas que volvieron a exigir por el derecho a votar, a ocupar cargos públicos, a tener igualdad laboral y académica. Pero, seis días después (25 de marzo de 1911) 143 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes, murieron en el terrible incendio en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist (Nueva York). Este hecho fue bisagra para las mujeres.
Años más tarde, durante la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa hubo una serie de conflictos que tuvieron a las trabajadoras de pie y las huelgas representaban su modo de hacerse escuchar. Poco después de la Revolución de Octubre, la activista feminista Alexandra Kollontai(primera mujer de la historia en ocupar un puesto en el gobierno de una nación que consiguió el voto femenino, el divorcio legal y el aborto) logró que el 8 de marzo sea considerado como celebración oficial en la Unión Soviética en lo que sería el primer escalón para institucionalizar ese día como una celebración oficial y no laborable, objetivo alcanzado el 8 de mayo de 1965mediante un decreto del Sóviet Supremo de la ex URSS que declaró el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora y no laborable.
Para ver el artículo de Fernanda Jara en origen, desde aquí.


