Detrás, a la par, delante, a la derecha, a la izquierda o en cualquier lugar cercano, siempre cerca de un hombre importante hay una mujer que lo soporta, lo contiene y lo influye.
De decenas, exploramos y rescatamos dos entrevistas que pintan de cuerpo entero tanto a Awada como a Rabollini como un ejercicio más para conocer quién es la persona más cercana al próximo presidente de los argentinos.
Awada en su casa
Antonia juega con una naranja que parece un globo. La sacó de su huerta, a la que cuidan de las andanzas de Balcarce, el perro de los Macri. Con sus cuatro años, la hija de Juliana Awada y Mauricio Macri reina y se divierte en la quinta Los Abrojos, en Los Polvorines, su universo infantil. La nena convida alfajores de maicena, se sube al regazo de su mamá y le acaricia la catarata de pelo que le cae del hombro derecho, como en un comercial de champú.
Juliana disfruta la escena, mira hacia un costado y sonríe. Es un “momento Ingalls”, sobrevolado por un picaflor.
Ella, diseñadora de modas, recibió el consejo de profesionales en campañas de no impostar, de mostrarse natural. Y no ahorra en seducción.
El apacible cuadro impresionista puede cambiar si Macri avanza. Y ella lo intuye, se cuida y hace largos silencios cuando una pregunta se sale del libreto.
Acá se las ve tranquilas, ¿te mudarías a Olivos?
Amo mi casa, es mi lugar preferido, pero si Mauricio llega a presidente, nos vamos a mudar, porque no es dónde estemos, sino que estemos todos juntos.
¿Te imaginás Primera Dama?
Mi proyecto es de amor y de familia, y trato de vivir el día a día, sin adelantarme a lo que va a pasar en el futuro, pero si los argentinos votan a Mauricio, yo voy a ocupar el rol que me toque de la mejor manera posible, con responsabilidad y humildad.
Lo acompañaste a ver al Papa, ¿qué sensaciones te atravesaron?
Fueron momentos mágicos. La primera vez, el día de su asunción, llegamos cinco minutos antes de su aparición ante la multitud. El clima que se vivía ahí te ponía la piel de gallina. Cuando Francisco salió, me puse a llorar. Después nos mandó a llamar, entramos al Vaticano y nos saludó. Lo primero que nos dijo fue “gracias por estar acá, ¿no la trajeron a Antonia?” Pensé, una persona que está viviendo el día más importante de su vida, y te pregunta por tu hija y se acuerde del nombre… Me puse a llorar de la emoción. Francisco transmite paz, humildad, afecto, humanidad. Al año volvimos con Antonia, en un encuentro más privado. El y Mauricio tuvieron una charla íntima, que quedó entre ellos. Y Antonia le hacía chistes, le decía “whisky, whisky”. Es un recuerdo feliz.
Vos tuviste una conversión religiosa, ¿no?
Lo que ocurrió fue que mi padre, nacido en el Líbano, era musulmán. Vino a la Argentina cuando tenía tres años y se crió en esa fe. No era practicante, pero lo tenía en su alma. Y no nos impuso nada. De grandes, cada uno optó. Mi hermana mayor se casó por la Iglesia Católica y es re creyente. Mi otro hermano mayor, no. Y mis otros dos hermanos se casaron con personas de la colectividad judía, o sea que mi familia es muy abierta. Valentina, mi otra hija, está bautizada. Y yo siempre tuve ganas de bautizarme. Es que mi papá era muy agradecido y una vez al año iba a la Basílica de Luján a agradecer. Y cuando pasábamos por una iglesia me decía: “Vos entrá, que hay un Dios para todos”. Hace seis años, el cura español que bautizó a Antonia me dijo: ‘¿cuándo vas a bautizarte?’. Y hace un año me decidí. La ceremonia fue repentina, ni Mauricio alcanzó a ir. Fue mi madrina, que es mi hermana Zoraida, la que más me acercó a la fe cristiana.
¿A qué líderes mundiales te gustaría que siguiera tu esposo?
No sé. Yo sé los valores que tiene Mauricio como persona, por lo que quiere luchar. Un buen ejemplo es Nelson Mandela, por su mensaje de paz. Una persona así, con su grandeza, habiendo estado 27 años preso y habiendo salido de allí sin resentimiento, sin odio, nos dejó un mensaje admirable.
¿Y qué cosas le aconsejarías a tu esposo que mejore?
Hace años que Mauricio viene trabajando. Por supuesto que hay más por hacer, y siempre pensando en que la gente pueda vivir mejor, en que no haya agresiones, en que vivamos en un país donde no haya divisiones, donde el respeto y la educación estén sobre todas las cosas. Lo que le pediría a mi esposo es que trabaje por un país más unido.
¿Cómo te llevás con Karina Rabolini, sos amiga o competidora?
No es que seamos amigas, la conozco de hace años, de hablarnos a cada rato. Tengo muy buena relación y ella es muy buena persona. Pero no hablamos del día después de las elecciones, para nada. Ella es amiga de mi ex marido (el conde belga Bruno Laurent Barbier) y muchas veces me pregunta por Valentina, desde el afecto, no desde lo político.
En el juego de imaginar el perfil de la próxima primera dama, Karina se muestra en tareas de acción social y Malena participa de la política, ¿en qué rol te ves vos?
Hoy por hoy, yo acompaño a Mauricio desde el afecto y la familia. Malena es militante y Karina es presidenta de la Fundación Banco Provincia, a través de la cual hace tareas sociales. Si me toca ser Primera Dama, voy a cumplir con el rol que me toque cumplir.
Estuviste en la marcha del 18F, donde se pidió justicia por la muerte del fiscal Nisman, ¿qué pensás de cómo siguieron los acontecimientos?
Fue doloroso y triste lo que sucedió con él. Y el dolor en su familia fue enorme. Aquel día, la gente salió a pedir Justicia. Por sobre todas las cosas, creo que es lo más importante para que un país funcione, que haya Justicia. La verdad es que deseo que el caso se esclarezca, para saber la verdad.
¿Cómo te llevás con la exposición pública?
No sabía que iba a ir al programa de Tinelli, me avisó Mauricio ese mismo lunes. No estoy acostumbrada a ir a la tele, pero fui, me relajé y dije: “Bueno, voy a acompañarlo, voy a ser yo”. Me parece que lo mejor en la vida es mostrarse tal cual uno es. No tengo asesores que me digan qué tengo que hacer o decir. Una sola vez me dijeron, hace un par de años, “mostrate tal cual sos”.
Hace seis años, Máxima Zorreguieta, entonces princesa, tuvo que tomar distancia de la diseñadora Graciela Naum, a quien señalaron por utilizar talleres clandestinos para sus confecciones. A la empresa Awada también se la ha denunciado. ¿Cuál es tu posición y cómo trabaja la firma de tu familia?
Yo sostengo que el trabajo esclavo no es trabajo y que las acusaciones que nos hicieron son falsas. Vienen del lado político. Mi familia trabaja desde hace 60 años con mucho esfuerzo y nunca tuvimos un problema de ese tipo. También decían que yo era la dueña de Cheeky y no lo soy. Tampoco de Awada: colaboré y trabajé durante años en esa empresa, que es de mi madre, y podemos invitar a cualquiera a que vea cómo es el proceso. Mi familia tiene todos sus talleres en blanco, cualquiera es bienvenido a ver. Es todo lo contrario a lo que se dice: los talleres que cosen para Awada fueron creciendo todo este tiempo.
En las redes sociales se interpretó que la imitación de Martín Bossi pintó a tu marido como muy “concheto”, ¿cómo la tomaste?
Con humor. Yo sé cómo es Mauricio, que es súper sencillo y humilde. De cheto no tiene nada.
Para el cuestionario de gustos que te hicimos, dijiste que tu actor favorito era tu hermano Alejandro. Se da la curiosidad de que, políticamente, está en el polo opuesto al de Macri.
Y sí, además del afecto y el cariño que le tengo, realmente pienso que tiene un gran talento y que es un gran actor. Ahora está teñido, filmando una tira para Telefé.
¿Hacés gimnasia, te cuidás?
Soy flaca por naturaleza. Tengo una rutina de ejercicios a la mañana, porque me hace bien física y psíquicamente y me deja el día libre para ocuparme de mis hijas. Me cuido del sol y como sano, pero los fines de semana como chori, el asado con pan… Si tengo antojo de pan con manteca, o un panqueque con dulce de leche, no me freno. La gente que me ve comer no lo puede creer. Me gusta nadar, me hace bien para los problemas cervicales y me calma los dolores de cabeza. Empecé hace tres meses y está buenísimo: sigo todo el día con la sensación de estar flotando. A veces juego al tenis con amigas. O ando a caballo. Aprendí a jugar al golf por mi papá, de chica. Dejé y retomé, pero ahora menos. Mauricio tampoco juega, por falta de tiempo; te lleva muchas horas. Me gustan todos los deportes, de hecho, era capitana de atletismo de mi colegio. No soy buena en nada, pero hago de todo.
Disfrutás viajar, ¿y si se te corta?
Ya se me cortó hace seis años, pero cuando vos estás enamorada y estás bien con tu marido y la familia que armaste, no importa. Lo que importa es estar con él. Y yo estoy más enamorada de Mauricio que cuando lo conocí. Y nada impide que vayamos a la Patagonia, mi lugar en el mundo. Allí, mis nenas juegan con las de Máxima, se llevan muy bien.
//////////////////////////////
Rabollini: «Daniel me pide que le cocine paella»
Ella defendió con lágrimas a Daniel Scioli tras la broma pesada de Florencio Randazzo sobre los mancos. Mientras recorre la provincia como Primera Dama del gobernador, llegó a decir que le cree al INDEC. Karina Rabolini tiene 48 años y lleva 30 al lado del candidato a presidente del oficialismo. Asegura que “desde hace 17 años”, se prepara para acompañarlo a la Casa Rosada.
Ella misma se peina y se retoca el maquillaje. Su elegancia es impecable, y hasta se da maña para lucir siempre algún detallecito naranja, color que identifica la candidatura de su marido. Pero, sobre todo, tiene un look especial, que algunos comparan con el de Jacqueline Kennedy.
¿Cómo se conocieron con Daniel?
Lo conocí a los 18 años y hace ya 30 que estamos juntos. Fue un domingo a las diez de la mañana, cuando él llegaba de una carrera de los mil kilómetros del Delta y yo había ido a acompañar a una amiga al muelle. Ahí mismo me lo presentaron y enseguida me pidió el teléfono. Así fue como comenzó todo.
¿Cómo fueron esos 30 años?
Hubo un momento en que nos separamos y después volvimos, pero durante esa pausa –que duró cuatro años– siempre estuvimos muy conectados: yo sabía que podía contar con Daniel y Daniel sabía que podía contar conmigo. De hecho, él fue muy generoso en ese momento. Por algo dicen que las parejas se conocen cuando se separan (se ríe). De hecho, habían pasado ya dos años de la ruptura, cada uno estaba haciendo su vida, pero él seguía pagándome la tarjeta de crédito, la prepaga y el teléfono. Entonces lo llamé y le dije: “Mirá, Daniel, es hora de que me haga cargo de mis cuentas”.
¿Y nunca te recriminó que te dedicaras al modelaje?¿Cómo lidiaba con tu profesión?
Por suerte, Daniel siempre me ha apoyado en cada uno de los proyectos que he tenido y en cada una de las decisiones que he tomado. Por eso es que decido acompañarlo en todo lo que esté a mi alcance y más aún este año que es un gran desafío.
¿Y cómo te llevás con la exigencia de estar junto a un posible presidente?
(Interrumpe su asistente con un vestido en mano talle 40, uno que Karina le había pedido que pase a buscar por el local de Graciela Zito en Recoleta.) Como verás, no tengo mucho tiempo, ahora me estoy yendo a un encuentro de mujeres en General Rodríguez. Volviendo a tu pregunta, lo único que puedo hacer es organizar bien la agenda porque además soy extremadamente puntual y eso me ayuda mucho a poder ordenarme. Una aclaración: yo en mi trabajo no cumplo horario, por lo que me da mucha libertad para armar la agenda. Por otro lado tampoco tengo hijos, por lo que no tengo problemas de arreglar compromisos como quiera. Hace tantos años que estoy con Daniel que ya estoy acostumbrada a su ritmo de vida.
¿Cómo es Daniel en la convivencia puertas adentro?
Se levanta muy temprano, con buen humor, y eso que estamos hablando del gobernador de la provincia, que tiene que enfrentar todo tipo de situaciones a diario. La verdad que Daniel tiene mucho carácter. Y sí… es de enojarse y reaccionar, pero no por cualquier cosa. No es de agarrarse con las personas, pero sí se enoja de las situaciones, y automáticamente exige y hace. ¿Y te cuento algo más? Tiene mucho sentido del humor, muchísimo. No quiere decir que no se enoje, pero debo decir que a mí me ha tocado vivir a su lado momentos de todo tipo. Hace tantos años que me conoce que ya sabe qué cosas me pueden fastidiar y qué cosas, no. Conoce mis hábitos; yo, los de él… ¡Es una vida juntos! Por eso quiero poder transmitir y comunicar cómo es Daniel. Que cada argentino pueda sentir el mismo soporte o ese sostén que yo siento con él día a día… Por mi personalidad, soy mucho más insegura, más temerosa, pero Daniel siempre me ha sostenido mucho. Gracias a eso pude animarme a hacer muchos proyectos que, sin él, no habría hecho jamás.
Lo describís como un hombre excepcional.
No quiere decir que no discutamos, o que no lo quiera matar porque me molesta que deje las toallas tiradas en el piso del cuarto, justo ahí que tengo todo pintado de clarito, o que juegue con la pelota de fútbol en la habitación. Es que Daniel combina una actitud de niño con una personalidad muy fuerte, lo que hace un contraste en él. Además, te cuento que, sobre todo, es muy metódico.
Y obsesivo: ¿es cierto ese mito de la pastafrola, que no debe faltar?
Sí, sí, la come a la mañana y a la tarde. Lo gracioso es que su secretario siempre lleva en un tupper un pedacito de frola, porque a la tarde la quiere sí o sí. Estando en casa, de vez en cuando me toca cocinar y una de las cosas que él me pide que le haga, a pesar de tener gente que cocina en casa, es una paella. Bueno, en realidad, es una especie de risotto que viene de nuestra relación con Julio Iglesias. Cuando íbamos a su casa, como buen español preparaba una paella y por ese entonces Daniel me mandaba a la cocina para que aprendiera directamente de su cocinera a prepararla. Además de eso, cocino pastas y manzana asada, un clásico de mi casa. Todos los días a la noche –¡todos!–, después de cenar, él se come su manzanita asada… Es raro que vayamos a la noche a comer afuera, pero si vamos a lo de amigos a cenar, justo antes de ir a dormir, él se come la manzana asada. Como verás, es exageradamente metódico.
¿Y cómo es un día en tu vida?
Arranco muy temprano. Tipo seis y media, siete. A partir de esa hora ya hay mucho movimiento en casa. Hay reuniones por la mañana, desayunamos, enseguida Daniel va a la cinta, desde ahí atiende llamados, lee lo que tiene que leer, agenda reuniones, nunca lo veo haciendo una sola cosa, siempre hace dos por lo menos. Es un gran aprovechador del tiempo y los recursos que tiene. Mientras él corre y lee en un atril, yo tengo mi clase con un profe de gimnasia que compartimos.
Además de hacer gimnasia, ¿cómo cuidás tu salud?
Como de todo, pero en pocas cantidades. Tomo mucha agua y me cuido del sol. Para la piel, uso un maquillaje corrector durante el día, algo muy suave, y por la noche, algo más que resalte los ojos o la boca.
Se puede decir que hiciste de tu cuidado personal un estilo de vida.
Claro: trato de organizarme para hacer al menos tres veces por semana actividad física. Por ejemplo, hace poco salí a remar en kayak por el Tigre. También es común que salga a remar con un bote con timonel. Por las noches, generalmente recibimos gente que viene a comer a casa, y ésa es la manera de descansar y desenchufarse de Daniel. No la mía: yo prefiero ver una película.
¿Un fin de semana ideal?
¡Estar en casa! Comer, ponerme un jogging y estar con mis perros o mirar una peli. Hacer como un continuado de cine y, si llueve, mejor… Ese es mi fin de semana ideal. Pensá que yo salgo a la mañana de casa y vuelvo a la noche, durante el día no tengo posibilidad de tirarme y mirar tele. Por eso, prefiero más juntarme a almorzar con mis amigas que salir de noche y volver al centro, teniendo mi casa tan lejos, en La Ñata o en La Plata.
Hablemos de tu faceta como empresaria. ¿Seguís trabajando con tu marca de cosmética y lentes?
En su sector cosmético, la marca está licenciada, yo no estoy más en la empresa trabajando directamente. Pero en el mundo de los anteojos sigo con la marca y también nos ocupamos de la de Ricky Sarkany. Ahora estamos asociándonos con una empresa japonesa para armar un laboratorio oftalmológico.
Leí que en tus ratos libres te dedicás un poco al arte…
Hago cosas con madera y con negativos, pero no pinto sobre lienzo. Soy de ir mucho a ver arte, nunca dejo de visitar ArteBa y es increíble ver la cantidad de artistas jóvenes talentosísimos que tiene la Argentina.
Hablando del país y de lo que va a venir, ¿cómo te ves acompañando a Daniel desde el rol de Primera Dama? ¿Cómo te preparás?
Hace ya 17 años que me vengo preparando. Ya soy primera dama de la provincia y la provincia de Buenos Aires es muy buena escuela para todo.
¿Cómo te llevás con las mujeres de los candidatos, Malena y Juliana?
Tengo muy buena relación con todas ellas.
¿Y con Cristina?
También: la Presidenta siempre ha sido muy afectuosa conmigo.



