Por momentos, parece un acuerdo sellado. Por otros, una pulseada sin final claro. Lo cierto es que, a menos de dos meses del cierre de alianzas previsto para el 9 de julio, la negociación entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO en la provincia de Buenos Aires entra en una fase de definiciones. En el medio, versiones cruzadas, internas silenciosas y un objetivo común: armar una fuerza competitiva sin ceder más de la cuenta.
Desde el oficialismo libertario aseguran que las conversaciones están encaminadas, aunque el nudo sigue siendo el reparto de lugares en las listas. Una fuente cercana a Sebastián Pareja, el armador designado por Karina Milei para sellar los acuerdos bonaerenses, afirma que Cristian Ritondo —jefe del bloque PRO en Diputados— habría pedido el 50% de los espacios. En el entorno de Ritondo lo niegan rotundamente y acusan a “algún boludo” de hacer circular esa cifra para embarrar las conversaciones.
¿Un acuerdo real o un acting táctico?
El escenario electoral en la provincia más poblada del país obliga a ambas partes a encontrar una síntesis. Desde la Casa Rosada hay entusiasmo por sumar volumen político sin diluir la identidad libertaria. En ese marco, aparecen figuras como Guillermo Montenegro y Diego Santilli, que si bien no han formalizado su pase, ya posaron junto a funcionarios nacionales en gestos que hablan por sí solos.
En paralelo, el equipo de Milei se muestra dispuesto a llenar las listas con candidatos “puros”, perfiles poco conocidos que encarnen el ideario libertario sin vínculos con los partidos tradicionales. “La estrategia de ir con los nuestros viene funcionando bien”, repiten cerca de Pareja, aunque no descartan sumar nombres con peso si el escenario lo requiere.
La UCR: entre la desconfianza y los puentes abiertos
En este tablero también aparece la UCR bonaerense, con más de 25 intendencias bajo la conducción de Maximiliano Abad. Desde el sector de Pareja aseguran que no hay margen para una alianza con los radicales porque “le votan todo a Kicillof”. Sin embargo, en la trastienda, el asesor presidencial Santiago Caputo mantiene canales abiertos con Abad, quien en enero ya había deslizado su voluntad de armar “una coalición con los sectores más dinámicos y transformadores”.
Una foto, muchos subtextos
La reciente derrota del PRO en la Ciudad fue vista con simpatía en Balcarce 50, pero no alteró la hoja de ruta bonaerense. El pragmatismo manda: si Ritondo se suma, mejor; si no, avanzarán igual. Lo que nadie quiere —ni Milei ni el PRO— es regalarle la provincia al peronismo sin dar pelea.
Con el reloj electoral en cuenta regresiva, la negociación entre el PRO y los libertarios deja a la vista un dato clave del presente político: las alianzas ya no se construyen con programas comunes, sino con espacios, números y control de territorio.


