Con más desempleo, el trabajo en apps supera el millón y redefine el mapa laboral en Argentina

En 10 segundos:
Qué pasó: el trabajo en apps ya involucra a más de un millón de personas en el país
Qué cambia desde hoy: se consolida como vía de ingreso ante la pérdida de empleo formal
A quién le pega: a trabajadores que quedan fuera del mercado tradicional o buscan complementar ingresos
Qué mirar ahora: si el crecimiento deriva en regulación o profundiza la informalidad

Buenos Aires, 6 de abril de 2026. El dato no es solo cuantitativo. Marca un corrimiento.

Más de un millón de personas encuentran hoy en plataformas como transporte y delivery una forma de ingreso. No surge como elección de primera instancia. Funciona como respuesta a un mercado laboral que se achica.

La tasa de desempleo del 7,5% en el último tramo de 2025 configura el contexto. A partir de ahí, el crecimiento de las apps aparece como consecuencia directa. La expansión no responde a innovación. Responde a necesidad.

El sector muestra escala. Se estiman unos 200 mil repartidores y cerca de 900 mil conductores. Las propias plataformas reflejan ese movimiento: más conductores habilitados, más repartidores activos, más comercios integrados.

Pero la dimensión relevante está en las condiciones.

Los ingresos dependen del volumen. Un repartidor necesita cientos de pedidos mensuales para sostener gastos básicos. Eso empuja jornadas largas, que se extienden entre diez y doce horas diarias durante la mayor parte de la semana. A ese esquema se suman costos que absorbe el trabajador: combustible, mantenimiento, conectividad.

En el transporte, la lógica se repite con matices. Más del 60% de los conductores combina esta actividad con otro empleo. Los ingresos se acercan a niveles formales, pero con una estructura de costos que reduce el margen real.

El modelo tiene una característica central: traslada riesgos.

La flexibilidad es el atractivo inicial. La incertidumbre es la condición permanente. Sin una regulación consolidada, el crecimiento del sector convive con una base frágil en términos de derechos y estabilidad.

Ahí aparece la tensión de fondo.

Las apps cumplen una función clara en el corto plazo: absorben demanda laboral que el sistema formal no puede integrar. Al mismo tiempo, consolidan una forma de trabajo que opera por fuera de las reglas tradicionales.

Esa dualidad no es transitoria. Se vuelve estructural.

El desafío no pasa por frenar el fenómeno. Pasa por entender qué lugar ocupa en la economía y bajo qué condiciones se va a desarrollar. La expansión muestra capacidad de adaptación del mercado. También expone sus límites.

En ese equilibrio se define lo que viene.

 

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