Bajo un cielo gris porteño y rodeados de banderas celestes y blancas, miles de militantes kirchneristas se reunieron el viernes en Parque Lezama para escuchar —vía audio grabado— a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En su mensaje, la líder peronista arremetió contra la política económica de Javier Milei y comparó el apetito oficial por las divisas con “la voracidad de un drogadicto”.
Del balcón a la plaza
El acto, bautizado “banderazo”, originalmente iba a desarrollarse frente al departamento donde Fernández cumple prisión domiciliaria. Pero la propia ex mandataria pidió trasladarlo al parque para evitar choques con el operativo de seguridad dispuesto por la ministra Patricia Bullrich, un despliegue que recordó las vallas que la rodearon en Recoleta en 2022.
“Fangotes” y superávit de ajuste
En un audio de once minutos, Fernández criticó el superávit fiscal anunciado por el Ejecutivo: “No construyen obras públicas, no invierten en salud ni educación; así cualquiera tiene superávit”, dijo. El gobierno, añadió, “consume dólares que la economía argentina no tiene y lo hace casi con la voracidad de un drogadicto”.
Choque con Bullrich
La ex presidenta se detuvo en la figura de la ministra de Seguridad, a quien tildó de “nefasta” y “fracasada”, acusándola de montar un operativo “sin orden judicial” para “generar caos”. Bullrich, replicó luego, aseguró que la ciudad había dispuesto la custodia para “proteger la propiedad de terceros”.
Milei bajo fuego peronista
El discurso se produjo apenas cuatro días después de que la Corte Suprema —presidida por el santafesino Horacio Rosatti— confirmara la condena a Fernández en la causa Vialidad, decisión que disparó este nuevo ciclo de protestas. Desde el escenario improvisado en Parque Lezama, el diputado Máximo Kirchner llamó a la militancia a “orden y disciplina” para enfrentar “provocaciones y sentencias injustas”.
Ecos en Santa Fe
Dirigentes del PJ santafesino siguieron el banderazo a la distancia: algunos viajaron en micros autofinanciados, otros organizaron vigilias en Rosario y Reconquista, convencidos de que lo que ocurra en los tribunales porteños impactará en la estrategia electoral del peronismo provincial este año.
Lo que viene
Con el dólar libre rozando los 2 000 pesos y la obra pública virtualmente paralizada, Fernández pronosticó que “este modelo tarde o temprano se cae”. Mientras tanto, el Gobierno planea otra ronda de ajuste para julio y la oposición peronista debate cómo capitalizar el descontento sin volver a los viejos antagonismos que alejaron a votantes moderados.
Por ahora, el tablero político argentino permanece tan convulso como el tipo de cambio que obsesiona a ambos bandos: uno que —según Cristina— se esfuma “como polvo” y el otro que, parado sobre un superávit en veremos, insiste en que la disciplina fiscal es el único camino. La plaza habló; las próximas semanas dirán si la Casa Rosada escucha o aprieta aún más el cinturón.


