El sector turístico en Argentina está atravesando un período de recesión que se manifiesta en una notable disminución tanto de la llegada de turistas extranjeros como de la demanda interna por parte de los residentes. Esta situación ha generado un impacto negativo en varios aspectos clave del turismo: desde la ocupación hotelera hasta el transporte aéreo y el empleo.
Una caída generalizada en los consumos turísticos
El 57% de los argentinos redujo sus consumos relacionados con el turismo en los últimos seis meses, según una encuesta de octubre realizada por Sentimientos Públicos. Esta cifra es un reflejo de la desaceleración económica que afecta a muchos sectores del país, y el turismo no es una excepción. Las dificultades económicas han llevado a la población a priorizar otros gastos por sobre los viajes, afectando directamente a las empresas vinculadas a la industria turística.
Turistas internacionales en descenso y déficit en la balanza turística
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) reportó una caída del 24,3% en la llegada de turistas internacionales en agosto de 2024, en comparación con el mismo mes del año anterior. Sin embargo, en el mismo período, el turismo emisivo (argentinos que viajan al exterior) aumentó un 26,7%. Este comportamiento está influenciado en gran medida por el atraso cambiario, que hace que los destinos fuera del país resulten más atractivos económicamente para los argentinos.
La Fundación Mediterránea advierte que esta situación podría generar un déficit en el sector turístico de aproximadamente 2.700 millones de dólares, superando el déficit de 2019, que fue de 2.600 millones de dólares.
Turismo interno: una baja significativa
El turismo local también ha mostrado signos de debilidad. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) estimó que, durante las vacaciones de invierno de 2024, viajaron 4,9 millones de turistas, un 11,9% menos que en 2023. Esta contracción fue acompañada por un menor gasto promedio en hospedaje y actividades culturales, lo que resultó en una caída económica interanual del 22,2%. Durante el feriado del Día del Respeto a la Diversidad Cultural en octubre, el movimiento fue un 7,1% menor, con un impacto económico reducido en un 33,3% respecto al año anterior.
Desplome en la ocupación hotelera
La ocupación hotelera también sufrió un desplome significativo. Según los datos de INDEC, en agosto de 2024 se registró una baja del 13,5% en comparación con el mismo mes de 2023. Esta caída afectó tanto a turistas nacionales (-12,2%) como a extranjeros (-10,6%). Además, el número de pernoctaciones cayó un 15% entre los viajeros locales y un 9% entre los internacionales.
El transporte aéreo también en crisis
El transporte aéreo, un indicador clave de la actividad turística, no ha sido inmune a la recesión. Las estadísticas de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) registraron una disminución del 2,2% en la cantidad de vuelos en septiembre de 2024 en comparación con el mismo mes del año anterior. Algunas provincias mostraron caídas aún más pronunciadas: en Jujuy, la reducción fue del 24,3%, en Bariloche del 10,5%, en Mendoza del 7%, en Iguazú del 6,7% y en El Calafate del 2,6%.
Impacto en el empleo turístico
El empleo en el sector turístico también se ha visto afectado por la crisis. La Fundación Mediterránea estima que entre diciembre de 2023 y septiembre de 2024, la caída en la cantidad de empleos fue del 2,2%. Cabe recordar que el turismo representa aproximadamente el 7% del empleo total del sector privado en Argentina, lo que significa que esta contracción tiene un impacto considerable en el mercado laboral.


