Exigido por la crisis, Macri ratificó las retenciones ante ruralistas

En la muestra Expoagro el mandatario lamentó el impuesto pero lo defendió «circunstancialmente». Las empresas pisan las divisas.

El presidente Mauricio Macri ratificó las retenciones a las exportaciones del agro, reflotadas tras la crisis financiera de 2018, frente a un auditorio de ruralistas que lo escuchó en la feria Expoagro 2019, en San Nicolás, provincia de Buenos Aires. «Son de emergencia», expresó el mandatario para lamento de la concurrencia.

El gobierno necesita divisas para contener la cotización del dólar pero las patronales agropecuarias esperaban definiciones concretas sobre los derechos de exportación, que finalmente no se produjeron. Pocos días atrás el presidente Mauricio Macri recibió fuertes críticas de los agro dirigentes en Rosario, cuando varios de ellos atribuyeron el momento que atraviesa, por ejemplo, la industria aceitera, a la medida económica de la administración central.

Las empresas son además las que más divisas manejan gracias a las ventas a los mercados del mundo, un factor clave a la hora de la negociación tras la corrida cambiaria de la semana pasada.

Pero de cualquier manera resisten la obligación de liquidar sus dólares en el mercado local y lo manifiestan a través de sus propios dirigentes o de sus economistas afines. La postura es clara y se resume en la sentencia de que “el campo no tiene obligación de liquidar sus dólares”, tal como definió la semana pasada el economista de la Fundación Fiel, Guillermo Nielsen.

Este miércoles en Expoagro, el presidente Macri apeló al apoyo de las empresas rurales cuando afirmó que “estamos juntos rascando la olla para volver a sembrar”.

En ese contexto anunció medidas destinadas a la producción primaria pero las retenciones, aseguró, son “de emergencia” y hasta fines de 2020 seguirán firmes para decepción de todos los que asistieron a la feria en San Nicolás.

Los ruralistas tienen los derechos de exportación atravesados en la garganta. Cuando Macri asumió la presidencia eliminó esos impuestos que habían sido el eje del enfrentamiento entre las patronales del campo y el primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en 2008.

En diciembre de 2015 lo prometido era deuda pero en la primera parte de 2018, crisis financiera mediante, el gobierno tuvo que reflotar las retenciones para refinanciar al Estado en el contexto del acuerdo con el FMI.

El secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, un ex titular de la Sociedad Rural (SRA), y la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, una mimada del Círculo Rojo, tuvieron que salir a bancar la posición del presidente pese al  malestar de los empresarios.

Etchevehere se excusó con que «desde el Gobierno nacional estamos trabajando para que el sector siga creciendo. Para eso vamos a eliminar las retenciones para el próximo año, porque es un impuesto que incomoda a los productores y pone trabas en el camino».

Por su parte Vidal definió que las retenciones “son un mal impuesto” y parafraseando a Macri agregó que también son “de emergencia”.

Batakis
La oposición aprovechó para agitar la tensión que existe por estos días entre el gobierno y sus aliados del campo.

La economista Silvina Batakis, ex ministra de Economía de la provincia de Buenos Aires, advirtió que la negativa del sector agrícola a liquidar rápidamente la cosecha gruesa amenaza las finanzas y la cotización del dólar.

“El sector agropecuario, sin la sequía de lo que fue el año pasado, se supone que va a dar una buena respuesta en materia de generación de divisas, pero hasta ahora no se está notando”, explicó la economista. “Estos meses se liquidaron menos divisas de lo que se había liquidado en los mismos meses del año pasado que hubo sequía y que había sido una muy mala cosecha. La expectativa es alta, pero por ahora no están liquidado y no está sucediendo”, advirtió la ex funcionaria.

Batakis señaló que el problema “termina repercutiendo en la economía real” y sumó que “las altas tasas de interés que estamos viviendo es, inflación reprimida por una parte, y la matriz productiva y social de Argentina destruida, por otra”.

“Si el FMI no autoriza al Gobierno a vender los dólares que le viene prestando desde el año pasado, será clave, según Batakis, “que el campo no pise la cosecha gruesa de soja y la liquide rápido” planteó la economista.

 

 

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