La CGT endurece su discurso contra la reforma sindical

Frente a rumores de quiebre de su mesa directiva, la CGT endurece su discurso contra la agenda de reforma sindical del oficialismo. Desde el gobierno niegan que se haya cortado el diálogo con los sindicalistas.

A diez días del 1º de mayo, la CGT endurece su discurso contra la agenda de reforma sindical del oficialismo y planifica para ese día un acto en rechazo al modelo económico actual.

El gobierno, en tanto, ayer analizó el escenario gremial: reiteraron su deseo de ir resolviendo problemas sector por sector y que en todo este tiempo no se ha cortado el diálogo con los principales dirigentes.

Tuvieron que pasar tres semanas del primer paro general contra la administración macrista para que la CGT nuevamente reúna a su Consejo Directivo en la sede de calle Azopardo: al unánime rechazo a “la ofensiva del gobierno” le sobrevino un pase de facturas entre distintos jefes sindicales sobre los alcances de la medida de fuerza del 6 de abril: desde críticas a Facundo Moyano por “su romance con Susana Giménez” y su cuestionamiento al “viejo modelo sindical” por parte de Héctor Daer, uno de los triunviros que amenazó con irse con sus 250 mil afiliados, dardos hacia Carlos Acuña, otro de los líderes, por los violentos episodios filmados en una estación de servicio y cruce de insultos.

Como resultado, hubo una amenaza de quiebre de la mesa directiva y que incluso la CATT (Transporte) abandone la central obrera. Igual testigos del encuentro confían en que la sangre no llegará al río.

“Desde ya descarto cualquier ruptura de la CGT”, declaró anoche Juan Carlos Schmid, uno de los líderes.

Las fuentes consultadas calificaron a la reunión de “masiva”, ya que a los jefes sindicales se les sumaron abogados laboralistas con los que analizaron las recomendaciones enviadas por el Ejecutivo sobre transparencia en los comicios internos, capacitación profesional y la obligatoriedad de respetar el cupo femenino en las conducciones gremialistas.

Pese a los chispazos del encuentro, algunos dirigentes reclamaron unidad frente a lo que consideran “una ofensiva” del gobierno. Lo cierto es que los popes gremiales volverán a juntarse el martes próximo donde definirían el acto del 1º de mayo, que se llevaría a cabo en estadio de Obras Sanitarias.

“Dispuestos a dialogar”

En tanto, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, arribó a la Casa Rosada cerca de las 17 y estuvo reunido con Mauricio Macri durante más de una hora. Durante el cónclave realizado en el Salón Norte, denominado “reunión de coordinación”, en verdad se habló sobre el inicio de las paritarias -se habló sobre el cierre de Comercio en 20% en dos partes y de las tensiones habituales en las de transporte y metalúrgicos- y el vínculo con los popes gremiales tras el paro del 6 de abril.

A la salida de la reunión, más extensa que lo previsto, Triaca señaló a este diario que “queremos seguir negociando con los gremios sector por sector y estamos a dispuestos a dialogar. Eso nunca se cortó”. Empero, no hay prevista una convocatoria a la cúpula de la central obrera para que visite el palacio gubernamental.

Al mediodía la Secretaría de Relaciones Laborales del Ministerio de Trabajo organizó una jornada de capacitación en un conocido hotel del centro porteño de la que participaron algunos referentes sindicales, como Carlos West Ocampo (Sanidad). Pese a que algunos analistas leyeron un evento como una muestra de distensión tras la medida de fuerza del 6 de abril, desde la central obrera rechazaron esa postura y remarcaron lo ocurrido durante la tarde en el encuentro del Concejo Directivo.

Desde la central obrera contaron que “Schmid dijo que la CGT es blanco de un ataque del gobierno. Los dichos de ayer de (Guillermo) Dietrich a los empresarios, sobre que se ‘bancaron lo que les hacían los sindicalistas’ y el envío de las recomendaciones horas después del paro, fue visto como un apriete. Pero los asesores legales dijeron que no son vinculantes así que ni siquiera las vamos a contestar’, contó a este medio un testigo del agitado encuentro. Igualmente, no rechazaron seguir dialogando con el oficialismo.

Con todo, un funcionario macrista consultado atribuyó a “sectores más radicalizados la postura más dura (de la CGT) y el rechazo a las recomendaciones. Está claro que se quejan porque se les ajusta el zapato con las medidas sobre transparencia -voto electrónico, por ejemplo- en los comicios internos”.

En este sentido, amplió que “el año pasado, que había más dificultades económicas, nos sentamos a negociar al otro día de vetar la ley antidespidos. Ahora son 5 gremios los que tienen quilombo (sic). Por eso creemos que esta mirada crítica es más política que gremial”.

De acuerdo a lo que se pudo averiguar, el presidente Macri convalidó la estrategia diseñada por la cartera laboral. En el oficialismo aducen que las tensiones internas en la mesa directiva de la central sindical surgidas tras los incidentes en la movilización de fines de marzo, donde grupos de izquierda y kirchneristas les coparon el palco, continuarán hasta tanto se logre una nueva legitimidad, tal vez cuando surja un liderazgo unificado en la central obrera. Algo que puede explicar los cruces que tuvieron lugar ayer en el cónclave de calle Azopardo.

 

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