La estrategia del Frente de Todos para mantener en control del Senado pese a haber perdido el quórum propio

El oficialismo se encuentra en un escenario que lo obligará a pactar. A partir del 10 de diciembre, la coalición gobernante pasará de tener 41 bancas a 35, dos menos que las 37 que necesitan para abrir cualquier debate.

El Frente de Todos tiene en el Senado un desafío fundamental: sostener el control de la cámara a pesar de haber perdido el quórum propio por primera vez en más de una década. La derrota del domingo significó un duro golpe para el oficialismo en la Cámara alta, enfrentándolo a un escenario de incertidumbre luego de haber contado con una cómoda mayoría automática durante los últimos dos años de gobierno. Sin embargo, pese a esta nueva posición de debilidad, las principales espadas del FdT se muestran confiadas en que no tendrán problema en conseguir el quórum a partir del 10 de diciembre. Los ojos están puestos en les senadores que representan fuerzas provinciales, especialmente en aliados como Alberto Weretilneck (Juntos Somos Río Negro) y Magdalena Solari Quintana (Misiones), pero la mirada se extiende más allá, ya que el FdT considera que será posible sentarse a negociar con Juntos Por el Cambio. El proclamado diálogo con la oposición para cerrar el acuerdo con el FMI debe, necesariamente, incluir a una parte de JxC y el oficialismo tiene expectativas de que este pueda darse en el Senado.

Diálogo, negociación y construcción de consensos: ésa será la tarea del oficialismo en el Senado para la segunda etapa de gobierno. Si bien en el bloque aseguran que durante los últimos dos años siempre se trabajó de esa manera, buscando quitarle cierto dramatismo a la situación, la realidad es que el oficialismo se encuentra en un escenario inédito que lo obligará a pactar permanentemente para evitar un bloqueo. Esto se debe a que, a partir del 10 de diciembre, pasarán de tener 41 bancas a 35, dos menos que las 37 que necesitan para abrir cualquier debate. «Eso no nos va impedir seguir gobernando», indicó una de las espadas más duras del FdT a este diario, quien destacó la «excelente relación» que el bloque tiene con aliados como Weretilneck y Solari Quintana, dos figuras que manejarán la llave del quórum en la Cámara Alta.

«Vamos a ir ley a ley», advirtieron, por un lado, desde el entorno del senador rionegrino, aunque aclararon que lo más probable era que se mantenga la tendencia de los últimos años, la cual fue mayoritariamente de acompañamiento a los proyectos del oficialismo. En efecto, Alberto Weretilneck votó a favor de la gran mayoría de las iniciativas presentadas por el FdT, incluidas algunas de las más conflictivas como la reforma del Ministerio Público Fiscal y de la Justicia Federal. Lo mismo Magdalena Solari Quintana, que responde al máximo referente del Frente de la Concordia, Carlos Rovira. Más allá de algunas discrepancias –la última fue durante el debate por la prórroga a la Emergencia Territorial Indígena, en la cual Weretilneck, debido al contexto del conflicto mapuche en su provincia, se ausentó– , los colaboradores del senador aseguran que «él no va a bloquear una sesión porque un proyecto no le gusta». El acompañamiento, sin embargo, no será gratis, y son varios les senadores que aprovecharán el escenario para cotizar más alto su voto.

La agenda legislativa del gobierno para las próximas semanas tiene dos prioridades: el Presupuesto 2022 y el «plan económico plurianual para el desarrollo sustentable» con las metas económicas y fiscales que el Gobierno quiere presentar en la negociación de la deuda con el FMI. En el caso del Presupuesto, presentado por el ministro Martín Guzmán a mitad de septiembre, se abrirá un escenario clave de negociación con las provincias, muchas de las cuales ya comenzaron a acercarle al gobierno sus demandas. El viernes, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, se reunió con el titular del bloque del FdT en el Senado, José Mayans, para analizar el impacto del presupuesto en cada provincia y la necesidad de impulsar una agenda centrada en la producción.

Por otro lado, el programa económico plurianual se enviará al Congreso a principios de diciembre, para lo cual necesitará el amplio apoyo de varios sectores de la oposición. Según anticipó Alberto Fernández la noche de la elección, el proyecto contemplará» los mejores entendimientos» que el gobierno «haya alcanzado con el staff del FMI en las negociaciones». Si bien el plan podría ser aprobado sin los votos de JxC, el oficialismo aspira a poder negociar con al menos una parte de la coalición opositora. «Ellos hicieron la macana con el Fondo, ahora van a tener que sentarse a dialogar porque si no nos vamos a un default», sostuvo un senador del FdT que tiene trato cotidiano con la oposición. Paralelamente, la bancada de JxC también competirá por el control del Senado y ya está analizando disputar la presidencia de algunas comisiones, aunque voceros del interbloque advierten: «No le vamos a cortar los brazos a la gestión, el Senado siempre ha sido un espacio de negociación y acuerdo».

La prórroga de las sesiones ordinarias oficia, en este sentido, como gesto de buena fe hacia la oposición para comenzar las negociaciones. El oficialismo abre la puerta a consensuar, tanto con JxC como con el resto de los bloques minoritarios, el temario de las sesiones hasta el 31 de diciembre. Además de Weretilneck y Solari Quintana, hay  cuatro senadores que no se alinean con ninguno de los dos bloques mayoritarios: Juan Carlos Romero (Salta), Lucila Crexell (Neuquén), Clara Vega (La Rioja) y Alejandra Vigo (Córdoba). Les tres primeros, sin embargo, suelen alinearse con JxC y Vigo, que entrará a la cámara en diciembre, es la esposa del gobernador Juan Schiaretti, quien fue muy duro con el gobierno nacional durante la campaña. «Hay que ser solidario y recíproco. Hay temas que controvertidos que nos separan que tendrán que ser dejados de lado en estos años», indicó un peso pesado del FdT a este diario, dando a entender que ya no habrá espacio para forzar temas que suelen generar tensión con la oposición e, incluso, al interior del oficialismo. En efecto, la agenda que tiene en mente Alberto Fernández para estos meses – la ley de hidrocarburos, la ley agroindustrial, la ley de compre argentino, la ley de electromovilidad y la ley de industria automotriz – comprende iniciativas consensuadas con varios sectores y que responden a «movilizar la economía». «No nos vamos a poner a discutir el mandato del procurador general ahora, eso se terminó», finalizó el senador del FdT.

 

 

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