“La violencia nunca es la respuesta”: duro comunicado de la Iglesia contra la represión a jubilados

La Comisión Nacional de Justicia y Paz y la Pastoral Social criticaron el accionar de Patricia Bullrich y exigieron al presidente Javier Milei abrir un canal de diálogo con los sectores más vulnerables.

En un nuevo gesto de ruptura con el rumbo adoptado por el Gobierno nacional, sectores de la Iglesia Católica salieron al cruce del presidente Javier Milei y de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por la represión ejercida el pasado miércoles frente al Congreso durante una manifestación pacífica de jubilados.

A través de un comunicado conjunto, la Comisión Nacional de Justicia y Paz y la Comisión Episcopal de Pastoral Social expresaron su “profunda tristeza” por el uso de la fuerza contra adultos mayores que, miércoles tras miércoles, se movilizan en reclamo de haberes dignos. “La violencia nunca es la respuesta ante el ejercicio del derecho a reclamar que reconoce nuestra Constitución”, subraya el documento, en uno de los pasajes más directos.

Las organizaciones eclesiásticas hicieron un llamado al Ejecutivo para que convoque a un diálogo urgente con todos los sectores representativos de la comunidad, y citaron dos frases del Papa Francisco que buscan interpelar al presidente:

“Toda la sociedad debe apresurarse a atender a sus ancianos —¡son el tesoro!— cada vez más numerosos, y a menudo también más abandonados”.

“Cuando la sociedad abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad”.

El escenario frente al Congreso, que debería ser símbolo de convivencia democrática, se ha transformado en un campo de tensión. La semana pasada, el sacerdote Paco Olveira —referente en villas y barrios populares— denunció haber sido empujado por efectivos mientras intentaba asistir a una jubilada caída. “Yo últimamente me agarro al que se quieren llevar preso y siempre salgo en libertad”, declaró con tono resignado, dando cuenta del clima de hostigamiento.

Actualmente, el haber mínimo ronda los $355.000, una cifra que, según distintos organismos sociales y eclesiásticos, resulta insuficiente frente al costo de vida. Desde la Iglesia insisten en que el reclamo de los jubilados no puede ser silenciado con palos ni gases, y que el único camino legítimo es la apertura al diálogo.

Con una voz clara y sin eufemismos, el mensaje eclesial reaviva un debate incómodo para el oficialismo: el creciente malestar social frente al ajuste y la represión como respuesta. La pelota, una vez más, queda en la cancha del Gobierno.

 

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