Las mentiras, «olvidos» y omisiones que complican a Stornelli

En sus descargos públicos, el fiscal y el abogado que tramitó un pedido de coimas en su nombre incurrieron en contradicciones y relatos que van a contramano del centenar de pruebas que constan en la causa que investiga la presunta extorsión. Las evidencias que desmienten el libreto de los acusados.

La denuncia de coimas que involucra al fiscal Carlos Stornelli ratifica una sospecha extendida: en los tribunales ocurre cualquier cosa, menos justicia.

El caso que implica a uno de los fiscales con más presencia mediática de la Argentina se inició por la denuncia de un empresario agropecuario, Pedro Etchebest, quien documentó con unas 150 capturas de conversaciones por WhatsApp y más de 22 horas de audios y videos el intento de extorsión perpetrado por el abogado Marcelo D’Alessio. En esos contactos, el locuaz personaje –que se presenta como «director de la DEA» y es sobrino del escribano presidencial– le propuso a Etchebest el pago de 300 mil dólares para que el fiscal alivie su situación judicial, en apariencia complicada por la «delación premiada» del exjefe de la Oncaa, Juan Manuel Campillo. El empresario negó la acusación, pero aceptó el convite y registró la intensa voracidad con la que D’Alessio reclamó el dinero para, dijo, «gratificar» a Stornelli.

El caso está en manos del juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, y los principales detalles de la denuncia de Etchebest se difundieron el pasado viernes 8 en El Cohete a la Luna –el sitio del periodista Horacio Verbitsky– y el diario Página/12. Apenas saltó el escándalo, tanto D’Alessio como Stornelli pretendieron salir al cruce con aclaraciones que oscurecen. A saber:

* Por la mañana, en diálogo con Nelson Castro, Stornelli admitió conocer a D’Alessio, pero de modo circunstancial: «Ha venido varias veces a la fiscalía a declarar y a traer denunciantes». Libreto similar repitió el abogado acusado en otra entrevista radial: «A Stornelli lo vi dos veces en mi vida». Según su relato, la primera vez concurrió al despacho de Comodoro Py para ratificar los «dos capítulos» que el periodista de Clarín, Daniel Santoro, le dedicó en su libro sobre la «corrupción» en Enarsa. La otra ocurrió a mediados de enero, cuando «le llevé un arrepentido de Pdvsa (la petrolera venezolana) en la causa de los cuadernos». En esas declaraciones iniciales, el abogado y el fiscal omitieron mencionar la reunión de cuatro horas que mantuvieron el pasado 8 de enero en el Balneario CR, de Pinamar. Según la denuncia de Etchebest, en esa reunión D’Alessio y Stornelli habrían acordado la modalidad de pago de la coima y concluyó con un apretón de manos entre el empresario y el fiscal. La secuencia fue filmada a escondidas por un allegado de Etchebest, e incluye una caminata amistosa del fiscal con D’Alessio por el estacionamiento del balneario. ¿Por qué razón Stornelli omitió mencionar la existencia de esa reunión clave? ¿Por amnesia temporal o ausencia de coartada? Al final del día Stornelli pareció recuperar la memoria durante una publinota en TN: «Sí, nos vimos en Pinamar porque me dijo que tenía datos de interés para la causa» de la fotocopia de los cuadernos, afirmó, sin temor a repreguntas. A esa hora, sin embargo, D’Alessio ya había ventilado otra versión.

* Acorralado por la evidencia pública, D’Alessio admitió el encuentro en CR, pero dijo que fue «casual». «Coincidimos en el lugar», afirmó. Sin embargo, en las capturas aportadas por Etchebest consta que el encuentro entre el abogado y el fiscal fue pre-acordado: «Hola Carlos!! Mañana a las 11 estoy para verte!! Llevo facturas de Atalaya y dos cápsulas de nespresso» le habría dicho D’Alessio a través de WhatsApp a un usuario identificado como «Carlos Stornelli». Según la captura que consta en la denuncia de Etchebest, «Carlos Stornelli» acuerda coordenadas con el abogado: «Nos vrmos en CR?»(sic). «Excelente» aceptó D’Alessio, según la captura que el abogado le mandó a Etchebest para probar su cercanía con el fiscal. ¿Acaso D’Alessio fraguó la captura de su diálogo con «Carlos Stornelli»? ¿O el abogado mintió cuando se refirió a ese encuentro como «casual»?

* D’Alessio, por cierto, no fue el único que intentó reducir a la nada su relación con Stornelli. Además de omitir, primero, y luego ningunear la reunión en CR, el fiscal dijo que D’Alessio apenas «acercó denunciantes» a la fiscalía. No dio precisiones, pero es probable que se refiriera al ex gerente uruguayo de Pdvsa, Gonzalo Brusa Dovat. En sus contactos con Etchebest, D’Alessio se ufanó de «haber quebrado» al directivo y, a modo de prueba, le remitió fotos y videos tomados por su propio teléfono móvil. En una imagen se ve al «quebrado» comiendo con el editor de Clarín, Daniel Santoro. Otra es una filmación de Brusa Dovat declarando en la fiscalía de Stornelli por la causa de la fotocopia de los cuadernos, que Stornelli co-conduce con el juez Claudio Bonadio. La sola presencia de D’Alessio en ese acto constituye una irregularidad legal: el operador no es parte en el expediente ni personal de la fiscalía, de modo que no hay motivo legal para que estuviera presente en la declaración de un testigo. Y menos para que filme la declaración, como consta que hizo en el video que le envió al empresario extorsionado. «Hay que decir que para permitir que un tercero ajeno por completo a la causa filme la declaración de un testigo, lo tenés que conocer mucho y tenerle muchísima confianza, porque es además algo que la ley prohíbe», apuntó la abogada Graciana Peñafort, quien padece en varios expedientes los abusos de la dupla Bonadio-Stornelli. ¿Por qué Stornelli permite que D’Alessio participe, filme y se pasee por su fiscalía como si se tratara de un empleado más si, como dice, apenas lo conoce?

* La naturaleza de la relación entre Stornelli y D’Alessio será un elemento crucial en la investigación que lleva a cabo Ramos Padilla. Por lo pronto, la reacción del fiscal frente a lo que calificó como una «operación berreta» en su contra llama la atención: al cierre de esta edición Stornelli no había presentado ninguna demanda judicial para que se investigue a D’Alessio por haber invocado su nombre en una extorsión. ¿Un gesto magnánimo? ¿O un modo de evitar que algún juez escudriñe en el vínculo entre ambos?

* En uno de los diálogos por WhatsApp capturados por D’Alessio, el usuario «Stornelli» le indica al abogado: «no te olvides de g». Azuzado por el abogado, el empresario extorsionado interpretó que la letra correspondía al término «guita», en alusión al pago que le pedían, y que concretó de modo parcial. Uno de los videos aportados por Etchebest muestra que el pago inicial por la extorsión se realizó en la confitería de planta baja del hotel Alvear Icon de Puerto Madero. El juez Ramos Padilla ordenó el secuestro de cámaras del hotel y la declaración del personal. El segundo pago, según el empresarios, fue de 5000 dólares, y se concretó en la confitería Selquet de Núñez. ¿El dinero era para Stornelli, como afirmó durante todo el proceso extorsivo D’Alessio? ¿O el abogado «giró» al fiscal, como se dice en la jerga del hampa a los que piden coimas en nombre de otro?

Eso es lo que deberá determinar Ramos Padilla, cuya incipiente actuación fue recibida con violentos ataques de dirigentes, medios y periodistas oficialistas. Prudente, el magistrado respondió como indica el Código Penal: ordenó allanamientos, requirió testimoniales y decretó el secreto de sumario. Stornelli tuvo suerte. De haber caído en manos de un juez como Bonadio, D’Alessio ya estaría preso y en proceso de «ablande», como habilita la «doctrina» de abuso de la prisión preventiva que se aplica en Comodoro Py. Por fortuna para el mediático fiscal, y para el Estado de Derecho, no todos actúan en los márgenes de la ley.

 

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