La renuncia de Guillermo Francos, jefe de Gabinete y figura clave del equilibrio interno, abrió un nuevo capítulo en la Casa Rosada. Lo que iba a ser una reorganización hacia fin de año se adelantó por la acumulación de tensiones entre libertarios y aliados del PRO. En ese contexto, Javier Milei se reunió con Mauricio Macri en Olivos y anunció su primer cambio de fondo: Manuel Adorni reemplazará a Francos, mientras el Ministerio del Interior quedó vacante.
El rediseño del gabinete tiene implicancias más amplias que un simple recambio de nombres. Con Francos fuera y Lisandro Catalán renunciado, Karina Milei concentra más poder operativo y Santiago Caputo gana influencia en la definición de los nuevos equilibrios. En paralelo, el PRO se fractura: mientras Macri busca mantener interlocución directa con el Presidente, Patricia Bullrich avanza con su propio esquema político, que ya provocó fugas en su bloque y tensión con Cristian Ritondo.
El Ministerio del Interior podría transformarse en una estructura más amplia —rebautizada “Política e Inversiones”— bajo la órbita de Luis Caputo, aunque sin definiciones oficiales. En tanto, Bullrich promueve a Alejandra Monteoliva como sucesora en Seguridad y el Gobierno evalúa a Luciana Carrasco o Federico Pinedo para Defensa, tras la salida anunciada de Luis Petri.
La reorganización ocurre mientras el oficialismo intenta sostener su relación con los gobernadores y garantizar gobernabilidad parlamentaria. La incertidumbre sobre los próximos nombramientos revela un tablero en movimiento, donde Milei busca consolidar su autoridad frente a socios que también disputan el rumbo del proyecto.


