La elección legislativa reconfiguró el mapa del Congreso y dejó una Cámara de Diputados dividida casi en mitades. La Libertad Avanza (LLA) será la primera minoría con 107 legisladores propios y aliados, mientras que el peronismo conservará 98 bancas, consolidando una nueva etapa de polarización política.
El bloque libertario, que tenía 29 diputados con mandato hasta 2027, incorporará otros 51 nuevos y sumará el respaldo de 10 representantes del PRO y 3 radicales afines. Con esos apoyos, el oficialismo alcanzará 113 escaños, todavía lejos de los 129 necesarios para el quórum propio, por lo que deberá negociar con bloques dialoguistas para avanzar en su agenda legislativa.
Entre los espacios con los que LLA buscará acuerdos figuran Innovación Federal, con 7 diputados; Producción y Trabajo, con 2; Independencia, con 2; y Provincias Unidas, que alcanzaría unos 20 representantes tras sumar alianzas con sectores provinciales. Estos acuerdos serán decisivos para el tratamiento de leyes estructurales como las reformas laboral y tributaria.
El peronismo, en tanto, logró sostener su presencia nacional con 98 diputados, tras renovar 46 bancas y triunfar en siete distritos. Conservó fuerza en Buenos Aires, Santa Fe, Catamarca y Chaco, y mantuvo representación en 16 provincias. Su desafío inmediato será mantener cohesión interna y definir si sectores como Independencia o Encuentro Federal se mantienen dentro del espacio o negocian por separado.
Los bloques menores también redefinieron sus equilibrios. Innovación Federal tendrá 7 miembros; Provincias Unidas, 8 firmes con posibilidad de sumar otros 12 aliados; la izquierda, 4 bancas; y la Coalición Cívica, reducida a 2.
Con esta nueva correlación de fuerzas, el Congreso se perfila para una etapa de negociación permanente, donde ninguna bancada podrá imponer su agenda sin acuerdos previos. La política nacional vuelve así a un esquema de minorías móviles, donde cada voto puede ser determinante.


