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González Oro: “Tal vez hay que preocuparse menos por tocar timbres y trabajar más”

 
26 de Febrero de 2017

Hace poco más de dos años dijo  que los temas más preocupantes de la Argentina eran la inflación y la inseguridad. A días de volver al país y ser asaltado, el “Negro” Oscar González Oro afirma que nada cambió: “Fue un asalto de los cientos que hay por día, me tocó a mí”.

Pese al mal momento, el “Negro”, líder de audiencias indiscutido durante años en Radio 10 y figura popular querida y respetada, tiene razones para estar contento: su regreso al éter con un programa diario en la renovada Radio Rivadavia. Antes de su debut del día de mañana, se sentó a hablar con Infobae sobre por qué decidió volver al medio que lo consagró, las profundas divisiones que hay en nuestro país y por qué “Macri gobierna pero no ejerce el poder como debería”.

—¿Por qué decidiste volver?
—Estaba tranquilo en Uruguay pero tengo que trabajar. Además un amigo, Guillermo Whpei, me llamó y me dijo que había comprado Radio Rivadavia. Me pareció un proyecto serio y lindo para participar.

—El contacto con el público lo mantuviste más allá de estar alejado de los medios…
—Sí, uso mucho Facebook, opino, publico, posteo artículos que me interesan o reposteo. Nunca estuve ausente. Todos los días, esté donde esté, me tomo dos horas como mínimo para informarme.

—¿Y cómo estás viendo a la Argentina?
—La grieta sigue existiendo, hay mucho odio todavía. Veo una sociedad enojada, enfrentada.

—Como comunicador, ¿te importa que se enojen con tus opiniones o estás más allá?
—No, no me importa. Lo que sí me importa es el enfrentamiento permanente que hay todavía después de un año y pico de gobierno de Mauricio Macri. Podrá ser bueno o malo, no importa, es el presidente elegido por el voto popular. Siguen algunos echándoles la culpa a los doce años pasados, otros defendiendo los doce años pasados, pero no discuten, se putean. Yo vengo de un país donde no te tiran el auto encima, donde si te parás en las rayas blancas de la calle para que cruce una persona, no te insulta el de atrás, donde las rotondas se respetan, andá a la rotonda de Márquez y Fleming y estás una hora esperando, tenés que terminar empujando a alguien… Es muy loco este país. Estamos muy enfermos todavía.

Macri perdió un año donde podría haber hecho mucho más

—¿Después de un año de un nuevo gobierno ya nos deberíamos haber amigado?
—No porque cambie el gobierno la gente se va a empezar a abrazar por la calle. El odio sigue existiendo porque se descubren hechos de corrupción enormes, tremendos, y hay mucha gente que se enoja y mucha gente que dice que se está operando en contra de Cristina [Kirchner]. Si robaron, robaron y bánquensela, ya está. La Justicia va a dirimir si son culpables o no, pero que robaron, robaron.

—¿Pensaste alguna vez que ibas a ver algo como el episodio de los bolsos de José López y las monjas ?
—No. Eso me hizo acordar a la serie de Pablo Escobar, concretamente. No imaginé que en un convento, de madrugada, un tipo iba a tirar bolsos con dinero, o que enterraran plata. Pero tampoco imaginé que iba a ver leyes a medida para que los parientes de los funcionarios blanqueen. No imaginé jamás esto del Correo, que el Presidente tuvo que dar marcha atrás. Es complicado.

—¿Qué balance hacés de la presidencia de Macri hasta el momento?
—Perdió un año donde podría haber hecho mucho más. Macri gobierna, pero no ejerce el poder como lo tendría que ejercer, como lo ejercieron otros presidentes. Delega demasiado y está muy bien creer en los equipos, pero existe lo que se llama el primus inter pares, el primero entre los iguales. Hay un solo presidente, hay uno solo que tiene la lapicera presidencial, y me parece que le hacen firmar cosas que no están bien, o que le llegan cosas a su despacho que no están bien. La Carrió le dijo: “Basta de errores”; ya no se pueden cometer más errores. Dimos cinco pasos para atrás, con los jubilados, con el Correo, con las tarifas. Sacó lo del 24 de marzo, el feriado, lo querían cambiar y cinco instituciones chiquitas, casi pedorras te diría, levantaron la voz y dieron marcha atrás. Si decido algo, me tengo que bancar lo que decidí, tengo que hacerme cargo, y si no, no lo decido, no hago nada.

—¿Con qué tienen que ver las marchas y contramarchas?
—Lo dijo Carrió: “Ser CEO de una empresa no es lo mismo que ser funcionario”. Le dijo a Macri: “Si querés, metelos en un estudio contable, jurídico, pero no los pongas como funcionarios”. Hay funcionarios que no tienen la menor idea de lo que es manejar el poder, porque Argentina no es Barrio Norte, Recoleta, no; la Argentina es Liniers y es Misiones, Jujuy, Formosa, donde todavía tenemos dengue y no hay campaña contra el dengue. Alguien me dijo: “Estamos gobernados por 20 jóvenes del Newman”, y no sé si es bueno o malo, pero es verdad. Gente que nunca pasó hambre, nunca pasó frío, nunca anduvo en subte, nunca anduvo en micro, en ómnibus. Vienen de una vida de privilegio y no es discutible, está muy bien, pero hay que prepararse también para pensar cómo piensa el tipo que está viviendo en Salta, o en Jujuy. Es un país de 40 millones de habitantes, hay que gobernar para los 40 y pico de millones.

Cristina sabía que tarde o temprano se iban a descubrir todos los negociados y actos de corrupción que cometieron

—Cuando hablamos, en aquella oportunidad me dijiste que le preguntarías a Cristina por qué está tan enojada. ¿Lo seguís pensando?
—¿Escuchaste los audios de Cristina y cómo se manejaba con Parrilli? “Soy yo, pelotudo”, esa es la manera que tenía la señora de gobernar y seguramente estaba muy preocupada. Hoy me doy cuenta por qué estaba enojada: porque sabía que tarde o temprano se iban a descubrir todos los negociados y los actos de corrupción que cometieron. Hay que hacerse cargo; si yo fui corrupto, me tengo que hacer cargo.

—¿Ella tuvo que ser parte o podía no saber?
—No se podía hacer nada sin la autorización de ella.

—¿Cómo creés que la va a recordar la historia?
—Mal, muy mal. Ya salió gente del kirchnerismo a pedirle por favor que no sea candidata. No lo digo yo, lo dicen los kirchneristas.

—¿La ves candidata?
—No creo. Como dijo alguien del partido, no sé si fue Cabandié o alguno de ellos: “Cristina ya pertenece a la historia”. Ya está, ya pasó.

—¿A quién sí ves en la oposición como un buen cuadro político?
—Hay jóvenes talentosos tienen lo que se llama calle, porque han gobernado intendencias, provincias. Veo como buen opositor a Sergio Massa, que lo que está bien está bien y lo apoya, y lo que está mal está mal y no lo apoya. Juan Manuel Urtubey es un joven brillante, que viene de gobernar una provincia enorme, linda y complicada como es Salta. Quizás empecemos a buscar la alternativa, no porque hay que echar a Mauricio, tiene que cumplir su ciclo como cualquier otro presidente constitucional, pero hay que pensar en lo que viene.

—¿Qué te generaron los audios de Massa?
—Asombrarme sería una hipocresía. Rasgarse las vestiduras por un audio donde le ordena a su gente: “Salgan a decir que Mauricio es parecido a De La Rúa” no queda éticamente bien, pero tampoco es tan malo. No seamos hipócritas, eso lo hacemos todos. A veces mandamos mensajes equivocados.

—¿Macri es De La Rúa?
—No, no, no. Lo que sí tiene que tener en cuenta Mauricio es el entorno famoso que tienen todos los presidentes. Delega demasiado y tiene muy cerca a [Marcos] Peña, la historia del mundo te dice que el que más te perjudica es el que más cerca de ti está. Cuando Julio César dice: “¿Y tú también, Brutus?”, es porque era su íntimo amigo, era su hermano, era porque era el más cercano. El más cercano es el que siempre te hace daño.

—En las últimas volvió a surgir el debate sobre los 70. ¿Qué opinión te merece?
—No lo soporto, ya no lo tolero, hay chicos hoy acá que no habían nacido, ya está, ya pasó. No sé si son seis mil, treinta mil, no importa, los países que crecieron es no porque olvidaron, sino que siguieron trabajando, siguieron produciendo, siguieron creciendo a pesar de haber tenido dictaduras, a pesar de haber tenido desaparecidos, muertos y todo lo demás. Nosotros somos una sociedad necrofílica, nos regodeamos todavía discutiendo sobre los muertos cuando en el fondo a ninguno le interesan los muertos.

Somos una sociedad necrofílica, nos regodeamos discutiendo sobre los muertos

—¿No? ¿Qué creés que interesa en la discusión?
—Han hecho política con eso. Se apropiaron de los derechos humanos, eran ellos los únicos dueños de los derechos humanos. Me parece bien que [César] Milani esté en cana, si hizo lo que hizo, tiene que estar preso, obvio, es un delito de lesa humanidad que no tiene prescripción y está muy bien; pero que de eso se encargue el juez o los jueces, o la Cámara, o que llegue a la Corte, no me preocupa, y si tienen que mandarlo 30 años preso, que lo manden 30 años preso. No estar todo el día la sociedad hablando, discutiendo si Lopérfido dijo una cosa, porque el otro dijo otra. Hay temas más importantes hoy para discutir en serio que los 70, la educación, la salud… Ya lo discutimos, ya hicimos el juicio, ya hicimos el Nunca Más, ya se hizo todo lo que se tenía que hacer. Hay instituciones serias como la señora de Carlotto, a quien respeto y mucho, a Hebe de Bonafini nada, pero a Carlotto mucho, que sigue recuperando algunos nietos y me parece que es una tarea que tiene que ver con su alma, con su espíritu, con la satisfacción de lograr encontrar a su nieto y todo lo demás. Pero ya seguir discutiendo sobre eso en esta Argentina me parece que es anacrónico.

—Recién mencionabas que nuestros principales problemas siguen siendo inseguridad e inflación. ¿Cómo se resuelve?
—No lo sé. Sé que el país se está endeudando, que el festival de bonos sigue existiendo; cada vez que necesitamos plata dejamos un bono y salimos a venderlo al mundo. Pero eso hay que pagarlo en algún momento. No sé cómo se sale porque no soy economista, pero quizás se sale preocupándose menos por tocar timbres y trabajando más, trabajando mucho más.

—¿Falta trabajo en el Gobierno?
—Me parece que hay mucha preocupación por la imagen, ya empezamos la campaña para las legislativas. [María Eugenia] Vidal es una mina que labura y labura mucho. Hay gobernadores que laburan mucho. Pero hay una especie de gente muy joven en el Estado, en el poder, que están preocupados por cosas que no son relevantes para la población en general, porque tenemos un índice de pobreza enorme y por eso no se está haciendo nada.

—Vidal fue muy criticada por estar de vacaciones cuando fueron las inundaciones.
—Eso ocurre casi siempre. Cuando te vas de vacaciones, se te muere un pariente o algo te pasa. Se fue de vacaciones porque está agotada, porque tuvo problemas de salud, y merecía ir como cualquiera de vacaciones, tampoco se fue un mes a Ibiza. El Presidente se ha tomado más vacaciones que los ministros. Si todo anduviese bien, si tengo una casa ordenada, la economía ordenada, la alacena llena, los chicos comen, el personal cobra y todo lo demás, está bien que me vaya de vacaciones. Ahora, si tengo un despelote en el patio, la casa sucia, la alacena vacía, yo no sé si está bien irme de vacaciones.

—¿Qué te generó la discusión sobre el Correo?
—Es una vergüenza que mi papá, siendo yo presidente, deba lo que debe, no pague lo que no pagó, pida una indemnización enorme. Todo este puchero que hicieron es pésimo y le hace mal a la imagen del Presidente de la República, no le hace bien. Yo quiero que le vaya bien porque vivo acá, pero se equivoca.

—Un debate que se está dando y va a seguir a lo largo del año tiene que ver con la edad de imputabilidad.
—Viendo lo que ocurre en Argentina, hay que bajar la edad de imputabilidad, sí. Hoy hay muchos delincuentes de 16 años, hay menores que tienen un prontuario de crímenes y asesinatos que tienen que ser juzgados por la misma ley que juzga a un tipo que tiene 21. Delito de mayor, pena de mayor. A mí me da lo mismo que me mate un chico de 16 o un tipo de 40. ¿El resultado cuál es? Que me mató o que me sacó un ojo o me dejó minusválido. El resultado es el mismo.

—Hoy hay muchos medios de comunicación con serios problemas, y trabajadores que la están pasando muy mal. ¿Qué mirada tenés como parte de la industria?
—Compraban medios porque tenían un amigo en el Gobierno que les daba pauta oficial. Con eso pagaban los sueldos, pagaban los gastos y se quedaban con plata, porque la pauta oficial era enorme. Cuando cambia el Gobierno y dejan de recibir la pauta oficial, abandonan los medios, alguno de ellos se fue a vivir a Miami, ¿por qué? Porque se les acabó la plata del Gobierno. No eran empresarios, eran intermediarios entre el Gobierno y una radio, pagaban los sueldos y se quedaban con la diferencia. Esos no son empresarios de medios, son mercenarios. Se acabó el periodismo militante. Después los que trabajaban en ese programa que no me acuerdo cómo se llamaba…

-6,7,8…
—Sí, salieron a hacerle juicio al Estado. Si ganan el juicio, lo vamos a tener que pagar nosotros. La locutora oficial no cobró un sope y después quería cobrar 10 millones de dólares. Es todo muy loco en este país. Yo agradezco trabajar en los medios en la Argentina porque es muy divertido.

Para ver el video de la entrevista, completa, desde aquí.

 
 
 
 
 
 
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