La palabra tilinga/o cayó en desuso hace algunos años. Connotaba una calificación peyorativa sobre la persona a la cual iba dirigida: igual a tonto, ridículo, superficial.
Ahora el vocablo resurge en nuestra ciudad a partir de una muñeca diseñada por la esperancina Pamela Longoni, que es conocida en distintos lugares del país y forma parte de un combo creativo muy interesante que se destaca por la originalidad y cuidada terminación.



