La atención política de este domingo no estará solo en los resultados. La incógnita central será cuántos argentinos irán a votar. El promedio de participación en las elecciones desdobladas de este año apenas superó el 50% del padrón, el nivel más bajo desde el regreso de la democracia.
El fenómeno no es aislado. En Santa Fe, durante los comicios de abril, solo el 55% del electorado concurrió a las urnas para elegir convencionales reformadores; en la Ciudad de Buenos Aires, un mes después, la participación fue del 53%. En todo el país, las elecciones legislativas suelen convocar menos votantes que las ejecutivas, una tendencia que se consolida elección tras elección.
De acuerdo con los registros históricos, las legislativas de 1985 y 1987 —en pleno alfonsinismo— alcanzaron niveles del 83% y 84%, mientras que en los años recientes las intermedias difícilmente superaron el 70%. La curva descendente se acentuó tras la pandemia y la suspensión de las primarias en 2025 dificulta establecer un punto de comparación.
Para Roque Cantoia, politólogo y director de Doxa Data, la expectativa en Santa Fe es de una participación entre el 65% y el 68%, algo mayor a los comicios locales, pero todavía 20 puntos por debajo de los promedios históricos. “La caída no es homogénea: se nota sobre todo en los sectores más vulnerables y con menor nivel educativo”, explicó en diálogo con el programa Santa Siesta por AIRE.
El gobierno nacional, en tanto, proyecta una participación cercana al 70% a nivel país, similar a las legislativas de 2021. Pero incluso si se cumple ese pronóstico, los analistas advierten que la erosión del voto como herramienta de cambio ya es estructural. La política, dicen, deberá reconstruir su vínculo con una sociedad que se siente cada vez más distante del acto de votar.


