Lejos de una conmemoración sólo reflexiva, un día como hoy, de cara a las realidades de nuestras comunidades y las que se conforman en cada rincón de nuestro el país, debemos, como a lo largo de la historia, pensarlas como jornadas para activar diferentes reivindicaciones sociales y laborales, porque lamentablemente asistimos a una preocupante y sostenida caída del empleo, y como sabemos la relación entre trabajo y autoestima es tan evidente como estrecha. Trabajar nos permite sentirnos útiles y formar lazos con nuestros pares, estimula nuestra mente y nos ayuda a definirnos como individuos.
Puede parecer una reflexión desesperanzadora pero no lo es; Puede que la realidad sea intensa, pero también será vigoroso el trabajo que las personas de bien hagamos para cambiarla y entre todos sacar nuestra región y nuestro país adelante, cambiando lo que haya que cambiar pero sin que esto sea una excusa para postergar o vulnerar los derechos de quienes necesitan y quieren trabajar. Que sea la de hoy, entonces una jornada de reflexión y de unión para quienes pensamos que parados en los valores del trabajo, la honestidad, la empatía con el que menos tiene, nos haga redoblar los esfuerzos para que lo que cambió ayer puede cambiar mañana, con el objetivo de traerles a los argentinos más y mejor trabajo; Y entonces sí volver a un 1° de mayo de pura celebración.


