Uñac acelera su construcción nacional y busca un lugar en la mesa chica del peronismo para 2026

El movimiento de Sergio Uñac no pasó desapercibido en el tablero político. El senador sanjuanino decidió salir de la reserva y comenzar a recorrer provincias con un objetivo explícito: consolidarse como una figura competitiva dentro del peronismo de cara a 2026 y, eventualmente, a la discusión presidencial de 2027. Su visita a Neuquén y su reunión con el gobernador Rolando Figueroa marcaron el primer tramo visible de una hoja de ruta que combina presencia territorial y articulación con sectores que hoy conviven bajo tensión interna.

La apuesta de Uñac se apoya en dos diagnósticos. Por un lado, la ausencia de un liderazgo ordenador dentro del espacio justicialista, disperso entre gobernadores, bloques legislativos debilitados y una conducción nacional que atraviesa crisis de cohesión. Por otro, la convicción de que el peronismo necesitará en 2026 un nuevo relato capaz de volver a reunir mayorías, especialmente en un escenario donde las diferencias entre el kirchnerismo bonaerense y los referentes del interior son cada vez más visibles.

El senador toma como punto de partida el resultado electoral de San Juan en octubre, cuando Cristian Andino —un dirigente de su estructura política— logró una de las pocas victorias peronistas del año. Ese envión le permitió reinsertarse en las conversaciones nacionales con la agrupación Primero la Patria, que reúne a exgobernadores, dirigentes del kirchnerismo y actores del peronismo federal. Uñac, Juan Manuel Urtubey y otros referentes del interior buscan allí un espacio para reposicionarse sin romper puentes con Cristina Kirchner, pero marcando agenda propia.

El itinerario que prepara para las próximas semanas incluye una posible visita a La Rioja, gobernada por Ricardo Quintela, uno de los opositores más firmes al oficialismo nacional. Ese gesto apunta a consolidar una red de vínculos provinciales que no dependa exclusivamente de Buenos Aires y que pueda ordenar a referentes con peso territorial. En contraste, Axel Kicillof optó por mantener un perfil más contenido mientras su entorno impulsa abiertamente su instalación nacional.

En este momento, la conversación peronista gira en torno a cuatro nombres: Uñac, Kicillof, Gerardo Zamora y Sergio Massa. Los cuatro expresan variantes distintas de un espacio que todavía busca procesar la derrota, la detención de Cristina Kirchner y el impacto político del gobierno libertario. Uñac entiende que su ventana de oportunidad está en mostrar iniciativa, trabajar alianzas y sostener un ritmo de recorridas que lo instale como una alternativa con gestión, experiencia y respaldo territorial.

El año próximo será decisivo para saber si esa estrategia puede traducirse en volumen político real. El desafío para el peronismo no es solo definir candidatos, sino recomponer confianza y ofrecer una narrativa que vuelva a interpelar a una sociedad más escéptica y fragmentada. Uñac, con su tono mesurado y su voluntad de construcción federal, apuesta a ocupar ese vacío antes de que otros lo llenen.

 

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