De 50 mil a 505 mil dólares: un ex Central denunció una extorsión ligada al juego clandestino

En 10 segundos:
Qué pasó: Jonatan Gómez denunció una extorsión vinculada a una deuda de juego clandestino
Qué cambia desde hoy: el caso combina una demanda civil por pagarés con una investigación penal por amenazas
A quién le pega: al futbolista, a su familia y al circuito ilegal de apuestas que opera por fuera de controles
Qué mirar ahora: si la Justicia penal logra determinar cómo se firmaron los documentos y bajo qué presiones

Rosario, 28 de mayo de 2026. Una deuda reconocida por 50 mil dólares terminó convertida, según la denuncia, en una exigencia de más de medio millón. Ese salto es el centro del caso que involucra a Jonatan Gómez, ex jugador de Rosario Central, y a una presunta red de juego clandestino que habría usado amenazas para forzar la firma de documentos de pago.

El caso fue revelado por Radiópolis, de Radio 2, a partir del expediente judicial. Gómez admitió haber apostado en una plataforma ilegal llamada Lexus, señalada en la causa como un sitio vinculado a Agustín Sensi y Gaspar Sallas. Según su presentación, allí acumuló una deuda de 50 mil dólares.

La denuncia sostiene que la situación cambió de escala en octubre del año pasado, cuando el futbolista fue obligado a firmar cuatro pagarés en una escribanía de Junín por un total de 505.000 dólares. En ese momento Gómez jugaba en Sarmiento, ciudad donde se habrían producido parte de las presiones.

El relato judicial agrega un dato más grave: las intimidaciones habrían incluido amenazas contra su familia y menciones a Los Monos como respaldo para cobrar la supuesta deuda. También se denunciaron presencias de los presuntos extorsionadores en el lugar de entrenamiento de Sarmiento y en la casa de un familiar en Capitán Bermúdez.

El expediente quedó partido en dos planos. Por un lado, Sensi avanzó por la vía civil para ejecutar tres de los pagarés firmados. A partir de ese reclamo, un juzgado ordenó el embargo preventivo de bienes de Gómez: una casa en un barrio privado de Funes, un departamento en Rosario, un auto y cuentas bancarias.

Por otro lado, el futbolista busca que la investigación penal reconstruya el origen de esos documentos y determine si fueron firmados bajo coacción. Esa diferencia es decisiva: en el fuero civil aparecen papeles exigibles; en el fuero penal se discute si esos papeles nacieron de un apriete.

El caso expone una zona cada vez más visible del juego clandestino: plataformas digitales que mueven dinero por fuera de controles, deudas que escalan sin regulación y mecanismos de cobro que pueden derivar en intimidación directa. La ludopatía aparece como puerta de entrada, pero el problema mayor queda en la estructura que convierte una pérdida individual en una herramienta de dominio.

La situación de Gómez es delicada. Tiene bienes embargados, una presión económica fuerte y una denuncia penal que todavía debe probar el marco de amenazas que describe. Para la Justicia, el punto central será separar deuda real, deuda inflada y posible extorsión.

La causa puede terminar siendo algo más que el conflicto personal de un futbolista. Si avanza, podría mostrar cómo operan las apuestas ilegales cuando salen de la pantalla y entran en escribanías, entrenamientos, domicilios familiares y tribunales.

 

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