Ante el flagelo de la inseguridad, el municipio está pronto a implementar una reestructuración de la Guardia de Seguridad Institucional (GSI), que es la fuerza municipal que no tiene poder de policía -los inspectores no pueden portar armas ni detener a nadie-, pero que se encarga de la prevención del delito. Será una “prueba piloto” en dos barrios de la ciudad, Roma y Fomento 9 de Julio, en la cual los inspectores a bordo de cada móvil tendrán, según las fuentes municipales consultadas, “una función más disuasiva y de proximidad” con el vecino.
Así dicho, suena a algo parecido de lo que ocurrió en su momento con la Policía Comunitaria, que eran efectivos policiales caminantes que estaban al corriente de lo que ocurría en un determinado perímetro barrial y en contacto permanente con el vecino. Este experiencia dio, según la opinión de varias entidades vecinales, buenos resultados en materia de prevención de hechos delictivos.
Pero no: “La GSI no reemplaza a la fuerza policial de la provincia, de ninguna manera: se trabaja articuladamente”, se encargaron de aclarar las mismas fuentes a El Litoral. En limpio: el slogan sería “prevención, disuasión, proximidad”, añadieron.
En el Presupuesto Municipal 2022 -en curso- hay un financiamiento autorizado por el Concejo por 50 millones de pesos. “¿En qué se van a destinar estos fondos?”, preguntó El Litoral a las fuentes oficiales consultadas: “Se podrían comprar algunos vehículos más y cuatriciclos; éstos últimos servirían para ampliar el patrullaje en los Parques Federal, Garay y Sur. Es la pretensión del Ejecutivo”, aseguraron. “El municipio no puede reemplazar a la policía, no es la intención tampoco; sólo quiere, con este nuevo esquema, ser un elemento de disuasión más, en un contexto complejo en materia de seguridad, y tratando de generar una mayor cercanía con los vecinos”, concluyeron.


