La muestra anual de los clubes de tareas volvió a poner en escena un fenómeno que muchas veces se vive en silencio: la construcción de espacios donde la escolaridad se sostiene de manera compartida. La jornada en la Plaza San Martín reunió a niños, familias y docentes en un cierre que resumió un año de trabajo extendido en siete puntos de la ciudad.
Los clubes funcionan como apoyo cotidiano para chicos de 6 a 12 años que necesitan un lugar para estudiar, resolver tareas y fortalecer hábitos de aprendizaje. La secretaria de Gobierno, Victoria Culasso, recordó que la iniciativa nació en la pospandemia ante la falta de conectividad en los hogares y que, desde entonces, el programa creció hasta recibir a más de 350 niños durante 2025.
El recorrido de cada club combina acompañamiento pedagógico, juegos, proyecciones y momentos de reflexión sobre los problemas que pueden aparecer en la escuela. Ese enfoque permitió acercar a las familias y consolidar un vínculo sostenido con las instituciones del entorno. La muestra de fin de año, con exposiciones de trabajos, lecturas y entrega de diplomas, funcionó como síntesis de ese entramado.
Los siete espacios están distribuidos en distintos barrios y operan en turnos mañana y tarde: Centro Municipal San Enrique, Centro de Salud María Auxiliadora, Club Sarmiento, Centro Comunitario Don Zárate, Centro Municipal Nahuel Huapi, CIC 20 de Junio y Centro Municipal La Ribera. Su presencia territorial permitió que los chicos concurran en contraturno y mantengan una rutina estable a lo largo del ciclo lectivo.
El desafío hacia adelante es sostener una red que ya forma parte de la organización cotidiana de muchas familias. La continuidad del programa será clave para que esa trama barrial siga ofreciendo apoyo escolar accesible y previsible en una ciudad que busca asegurar mejores trayectorias educativas.


