En 10 segundos:
Qué pasó: un hombre fue asaltado por motochorros al salir de un banco en el norte de la ciudad de Santa Fe.
Qué cambia desde hoy: la investigación busca determinar si la víctima fue marcada dentro o fuera de la entidad bancaria.
A quién le pega: a quienes realizan operaciones financieras en zonas comerciales de alto tránsito.
Qué mirar ahora: el análisis de cámaras de videovigilancia y la identificación de los autores del robo.
Santa Fe, 10 de marzo de 2026.
Una escena de violencia urbana volvió a repetirse este lunes por la mañana en uno de los corredores comerciales más transitados del norte de la ciudad de Santa Fe. Un hombre fue asaltado por dos delincuentes que se movilizaban en motocicleta cuando salía de una sucursal bancaria ubicada en la intersección de las avenidas Aristóbulo del Valle y Galicia, en barrio Villa María Selva.
El hecho ocurrió alrededor de las 10.45, cuando la víctima abandonaba la entidad financiera y fue sorprendida por los motochorros que aparecieron de manera repentina. En cuestión de segundos, uno de los delincuentes descendió de la moto y le arrebató un morral que llevaba consigo.
Dentro del bolso había dinero en efectivo, cheques y un teléfono celular. Tras consumar el robo, los atacantes escaparon a toda velocidad en la motocicleta en la que habían llegado, perdiéndose entre el tránsito de la zona.
La escena fue observada por peatones, automovilistas y vecinos que se encontraban en el lugar y que se convirtieron en testigos involuntarios del asalto. Varios de ellos se comunicaron de inmediato con la central de emergencias 911 para denunciar lo ocurrido.
Minutos después arribaron al lugar efectivos del Comando Radioeléctrico de la policía santafesina, quienes iniciaron las primeras actuaciones para reconstruir la secuencia del robo.
Los uniformados comenzaron a relevar testimonios entre las personas que presenciaron el ataque y que podrían aportar datos sobre la llegada de los delincuentes, el modo en que actuaron y la dirección que tomaron tras la fuga.
Uno de los elementos centrales de la investigación serán las cámaras de videovigilancia instaladas en ese sector de la ciudad. La intersección de Aristóbulo del Valle y Galicia forma parte de un nodo de tránsito importante y cuenta con varios dispositivos de monitoreo urbano.
Según indicaron fuentes policiales, al menos una decena de cámaras públicas y privadas podrían haber registrado distintos momentos del asalto: la llegada de los motochorros, el ataque a la víctima y la posterior huida.
Las imágenes permitirán reconstruir con mayor precisión la secuencia del hecho e identificar características de los autores del robo, como la motocicleta utilizada, su vestimenta y el recorrido que siguieron tras abandonar el lugar.
La novedad fue informada a la Jefatura de la Unidad Regional I La Capital de la Policía de Santa Fe, que a su vez dio intervención al fiscal de Flagrancia del Ministerio Público de la Acusación que se encontraba de turno.
El funcionario judicial dispuso una serie de medidas iniciales para avanzar con la investigación. Entre ellas, la identificación formal de la víctima, la ampliación de testimonios de testigos y el secuestro de las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en el sector.
Los investigadores no descartan que el hombre haya sido previamente observado por los delincuentes dentro de la entidad bancaria o en sus inmediaciones, una modalidad conocida como “marcaje”, que consiste en seguir a personas que realizan operaciones financieras para luego atacarlas al salir.
Ese tipo de robos se ha repetido en distintos puntos del país en los últimos años y suele ejecutarse con rapidez, aprovechando momentos de distracción o de menor presencia policial.
En este caso, la dinámica del ataque —la aparición repentina de la moto y la rapidez con la que se produjo el arrebato— refuerza la hipótesis de que los delincuentes sabían que la víctima transportaba objetos de valor.
La investigación buscará determinar si hubo participación de más personas que pudieran haber actuado como observadores dentro o fuera de la sucursal bancaria.
Mientras tanto, el episodio vuelve a poner en foco uno de los desafíos persistentes en materia de seguridad urbana: los robos cometidos en zonas comerciales o financieras, donde el movimiento cotidiano de personas y dinero genera oportunidades para delitos rápidos y difíciles de prevenir.
La reconstrucción completa del hecho dependerá ahora del análisis de las imágenes de videovigilancia y de los testimonios que puedan aportar quienes presenciaron el ataque. En función de esos elementos, los investigadores intentarán identificar a los autores y reconstruir el recorrido que realizaron antes y después del asalto.


