Este martes por la mañana, en el natatorio del Club Atlético Adelante, la Municipalidad de Reconquista inauguró las actividades de verano “Colonias de Vacaciones 2026”, organizadas por la Subsecretaría de Deportes y la Secretaría de Desarrollo Humano junto a la Región II de Educación.
El acto estuvo encabezado por la secretaria de Desarrollo Humano, María Haydee Maggio, junto al subsecretario de Deportes, Aldo Torterola. Participaron además representantes de Educación (Sergio García y Alfredo Giansily), autoridades de clubes que aportan sedes y logística, y las infancias que ya forman parte de las colonias.
El esquema, además, ya venía en marcha: desde el lunes 5 de enero comenzaron colonias gratuitas para chicos de 6 a 12 años en cuatro sedes, de lunes a viernes de 8:30 a 11:00, con continuidad prevista hasta el 30 de enero. Entre los espacios informados figuran Platense Porvenir, Club Atlético Adelante, el Camping Pucará VII del Círculo de Suboficiales y el polideportivo del Sindicato de Camioneros; también se detallan propuestas para adolescentes y adultos mayores, y participación de personas con discapacidad.
Qué está en juego, más allá de la pileta
En el discurso oficial apareció una preocupación concreta: que las vacaciones no queden reducidas a pantallas. Maggio lo dijo sin vueltas al pedir que el verano sea “de jugar con los amigos” y remarcar “otras actividades, no solo tele y celular”.
Esa frase, leída en clave de gestión, define el corazón del programa: la colonia como infraestructura social de temporada. En enero cambian horarios, se relajan rutinas familiares y se estira el riesgo de accidentes, aislamiento o sedentarismo. La respuesta municipal, en este caso, no es un anuncio: es una grilla diaria sostenida por clubes, profesores y coordinación con Educación.
También hay una decisión política silenciosa: usar instituciones intermedias como plataforma. Que la colonia suceda en clubes y campings no es detalle; es una forma de repartir capacidad, sumar confianza barrial y evitar que el Estado quede solo frente a la demanda. Si funciona, deja un saldo que dura más que el verano: chicos que vuelven a un club, familias que incorporan hábitos, y una red que se activa sin necesidad de emergencia.
La escena final del acto —baile y fiesta de espuma— tuvo algo más que clima festivo: fue el gesto de lanzamiento para que la colonia no se viva como trámite, sino como pertenencia. Y ahí está la apuesta real: que el verano no sea un paréntesis, sino un puente.


