En 10 segundos:
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Qué pasó: el Municipio de Rafaela informó más de 18.000 atenciones en salud animal durante 2025.
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Qué cambia desde hoy: la política se mantiene activa durante 2026 con cronograma barrial.
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A quién le pega: a vecinos con mascotas y al control sanitario urbano.
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Qué mirar ahora: alcance territorial del programa y sostenimiento del ritmo de castraciones.
El balance que dejó 2025 en materia de salud animal en Rafaela muestra una política pública con volumen, continuidad y anclaje territorial. A lo largo del año, los dispositivos municipales realizaron 18.875 atenciones gratuitas a perros y gatos, una cifra que dimensiona el alcance de un sistema que combina prevención sanitaria, control poblacional y acceso equitativo a servicios veterinarios básicos.
El esquema se sostiene sobre tres pilares operativos: el Quirófano Móvil, la Dirección de Zoonosis y el servicio itinerante en vecinales. Cada uno cumple una función específica, pero articulada dentro de una misma estrategia. El objetivo no se limita a resolver la demanda puntual de atención, sino a intervenir de manera sostenida sobre una problemática urbana que cruza salud pública, bienestar animal y convivencia.
Durante 2025, el Quirófano Móvil concentró una parte relevante de la actividad. En ese dispositivo se realizaron 2.420 atenciones vinculadas a desparasitaciones y consultas generales, además de 1.900 vacunaciones antirrábicas. El dato refleja el peso que tiene la atención primaria en el enfoque municipal, con énfasis en la prevención de enfermedades zoonóticas.
El servicio itinerante desplegado en vecinales permitió ampliar el alcance territorial de la política. A lo largo del año, se atendieron 1.705 felinos y 2.530 caninos en distintos barrios de la ciudad. Este formato acerca la atención a zonas donde el acceso a servicios privados resulta más limitado y reduce barreras logísticas para los vecinos.
La Dirección de Zoonosis, con sede en Las Heras 1.265, concentró el mayor volumen de intervenciones. Allí se realizaron 7.920 atenciones primarias por desparasitación y consultas generales, además de 2.400 aplicaciones de vacunas antirrábicas. El rol de este espacio es clave como nodo permanente del sistema, con capacidad técnica y continuidad operativa.
Detrás de las cifras hay una definición de política pública clara. El control de la salud y de la población de perros y gatos se aborda desde una lógica de acceso público y gratuito, entendiendo que se trata de una dimensión que impacta directamente en la salud comunitaria. La vacunación antirrábica, la desparasitación y la castración funcionan como herramientas de prevención a escala urbana.
En ese marco se inscribe el programa Castraciones en tu Barrio, una de las piezas centrales del esquema. El servicio ofrece castración, vacunación antirrábica, desparasitación y atención clínica veterinaria para perros y gatos, hembras y machos, desde los tres meses de edad. La modalidad es por orden de llegada, de lunes a viernes, en horario matutino, lo que permite un flujo constante de atención.
La continuidad del programa durante 2026 es uno de los datos políticos más relevantes del anuncio. En un contexto donde muchas políticas públicas se interrumpen o se reformulan, la confirmación de la agenda barrial refuerza la idea de previsibilidad. El calendario ya definido para enero y febrero incluye operativos en los barrios Guillermo Lehmann, Mosconi, Jardín y Virgen del Rosario, con sedes precisas y fechas establecidas.
El impacto de este tipo de políticas suele medirse en el largo plazo. La reducción de camadas no deseadas, la mejora en los indicadores sanitarios y la disminución de situaciones de abandono no son resultados inmediatos, pero dependen de la constancia. Las casi 19 mil atenciones de 2025 funcionan como una base acumulada sobre la que se proyecta el trabajo futuro.
También hay un efecto menos visible pero significativo en la relación entre el Estado local y los vecinos. El acceso gratuito a servicios veterinarios básicos alivia economías familiares y construye una lógica de corresponsabilidad en el cuidado animal. La presencia del Municipio en los barrios, con dispositivos móviles y atención directa, refuerza ese vínculo.
La experiencia de Rafaela se inscribe en una tendencia más amplia de municipios que incorporan la salud animal como parte de la agenda sanitaria integral. No se trata solo de bienestar animal, sino de una política que dialoga con la salud pública, el ambiente y la convivencia urbana. La articulación entre áreas técnicas y territorio resulta clave para sostener ese enfoque.
Hacia adelante, el desafío pasa por mantener el ritmo de atención y ampliar el alcance sin perder calidad. La continuidad en 2026 abre la posibilidad de consolidar aprendizajes operativos, ajustar recorridos barriales y fortalecer la comunicación con la comunidad. El dato duro del balance 2025 no es solo una cifra: es el indicador de una política que logró sostenerse en el tiempo y que busca profundizarse como parte estable de la gestión local.


