La escena tuvo algo de ensayo general: un caso sospechoso de dengue, una internación en un sanatorio privado, y una respuesta inmediata que se desplegó como si el diagnóstico ya estuviera confirmado. En barrio Sur, la Municipalidad activó el operativo de “bloqueo” previsto por protocolo y recorrió la zona de Monseñor Zaspe y avenida Freyre. Horas después, los análisis dieron negativo. El operativo, sin embargo, ya había ocurrido.
Esa decisión —mover recursos incluso cuando el laboratorio todavía no cerró el caso— resume la lógica con la que la capital santafesina busca entrar a la temporada: no esperar a que el dengue “se instale” para reaccionar, sino intervenir temprano sobre el entorno del paciente y sobre el vector que hace posible la transmisión.
Según explicó la subsecretaria de Salud municipal, Lorena Massari, el bloqueo implica ir domicilio por domicilio para acercar medidas de prevención a las familias dentro de un radio estimado de seis a nueve manzanas desde el punto asociado al caso. Además de informar y detectar potenciales criaderos, el operativo incluye la búsqueda activa de síndromes febriles: identificar si hay más personas con síntomas compatibles en el mismo sector.
El enfoque tiene una consecuencia práctica para el vecino: la fumigación domiciliaria se ofrece en el marco del bloqueo por casos sospechosos, mientras que el trabajo de fondo —descacharrado asistido, prevención y difusión— se mantiene durante todo el año. La clave, insisten desde el área sanitaria, sigue siendo la misma: reducir recipientes que acumulen agua y sostener hábitos de cuidado incluso cuando los contagios no están a la vista.
En paralelo, el municipio sostiene un esquema de monitoreo entomológico con 60 localizaciones y ovitrampas para seguir la presencia de huevos del Aedes aegypti, y sumó este año otras 30 trampas para detectar actividad de mosquitos adultos. Es una vigilancia que se vuelve más sensible en los meses de mayor circulación del vector y que se complementa con acciones puntuales en espacios de alta afluencia, como playas y balnearios, el Cementerio Municipal y la Terminal de Ómnibus.
El operativo en barrio Sur dejó, además, un recordatorio que no es menor en tiempos de visitas puerta a puerta: el personal municipal que participa de estas tareas se presenta identificado (nombre, apellido, DNI y uniforme). Ante dudas, la recomendación oficial es corroborar la identidad a través de la línea de Atención Ciudadana.


