La doble jornada de foodtrucks en el Prado de María confirmó que la combinación de gastronomía accesible, espectáculos y espacio público bien cuidado puede transformar dos noches comunes en un imán para la vida urbana. Entre el viernes y el sábado, 36 puestos ofrecieron un recorrido amplio: comidas rápidas, opciones dulces y una serie de presentaciones que mantuvieron el movimiento del lugar hasta la medianoche.
La propuesta incluyó un espacio pensado para las infancias y un escenario que alternó música bailable y shows en vivo. Junior Team–We Dance abrió la grilla, seguido por Franco Haag, Cubi y la Jugosa y La Nueva Cumbia, en un esquema que mezcló ritmos y públicos distintos sin perder cohesión. La Secretaría de Desarrollo Productivo, organizadora del evento, destacó la masividad de ambas jornadas y el clima que se generó entre vecinos, familias y grupos de amigos.
El crecimiento de estas actividades marca una tendencia sostenida: cada vez más eventos públicos encuentran en la gastronomía móvil un punto de entrada accesible para públicos amplios. En este caso, el Prado de María volvió a funcionar como un anfiteatro natural donde confluyen propuestas municipales, emprendimientos y expresiones culturales de escala barrial y urbana.
Para la ciudad, el desafío es mantener y diversificar este tipo de iniciativas, que no solo activan la economía local sino que consolidan hábitos de uso del espacio público en horarios y formatos que, hasta hace pocos años, no formaban parte de la agenda habitual.


